La empresa tandilense sigue marcando tendencia con su embolsadora Silograin Energía Cero, la primera en el mundo que no necesita de un tractor ni motores externos. En Expoagro 2017 exhibirán los últimos adelantos desarrollados sobre esta máquina, junto a toda su línea de embolsadoras y mixers.

La fábrica de maquinarias, implementos y partes agrícolas Martínez&Staneck fue fundada en 1983 en la ciudad bonaerense de Tandil. A lo largo de su historia, se caracterizó por su espíritu innovador y la búsqueda constante del cuidado de los recursos naturales.

En 1993, la empresa desarrolló un sistema de embolsado de grano húmedo y en 1997 fueron pioneros en la Argentina al introducir el método de embolsado de grano seco.

Pero fue en 2004, cuando lanzaron la embolsadora de grano seco -Silograin Energía Cero-, que la firma revolucionó el mercado agrícola mundial al proponer un sistema que no requiere del uso de un tractor ni de motores externos para su funcionamiento, minimizando así el consumo de energía y contribuyendo a reducir el impacto ambiental.

“Silograin Energía Cero sigue siendo la vedette de la empresa. A lo largo de los años le realizamos varias modificaciones para optimizar la embolsadora y proyectarla al primer nivel actual. Es una máquina que nunca deja de sorprender y los clientes la siguen muy de cerca para ver las modificaciones que le hacemos. La última fue en el sistema de frenos”, explica el gerente de ventas Esteban Martínez.

En Expoagro 2017, Martínez&Staneck presentará las últimas mejoras realizadas sobre Silograin Energía Cero, junto a los demás productos de la firma. “Vamos a estar con toda la línea de embolsadoras de forraje, grano seco y grano húmedo. También llevaremos la línea de mixer para hacienda”, asegura.

Martínez explica que la participación de la empresa en Expoagro “es muy importante. Siempre nos marca tendencia porque es la exposición número uno del país. Nosotros, que estamos en el sur de la provincia de Buenos Aires, relevamos mejores datos de clientes que en otras exposiciones”, destaca.

Finalmente, el ejecutivo explica que en 2016 los resultados comerciales no fueron tan significativos como la recuperación sectorial lo hubiera anticipado. Es más, “todavía sigue todo bastante paralizado. Recién en la cosecha hubo un leve incremento en las ventas. El tema es que el implemento es lo que más se demora para renovar, en contraposición con los tractores y sembradoras, de rápida incorporación”.

Para 2017, sin embargo, Martínez se muestra esperanzado en que la tendencia cambie, “sea más favorable para nosotros y vuelvan las ganas de invertir, porque se nota un mejor aliento en los productores”.

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