El agro dejó de ser una actividad de hombres. En el Día Internacional de la Mujer, el otrora sexo debil se hace cada vez más fuerte en Expoagro.

En todas partes del mundo la voz de la mujer se hace sentir con fuerza este miércoles. Hay manifestaciones, festivales y numerosos eventos programados en el marco del Día Internacional de la Mujer. Y aunque al sector agroindustrial se lo suele identificar principalmente como una tarea masculina, en los últimos años las mujeres han venido copando cada vez más lugares, rompiendo con el estereotipo tradicional del campo. Una recorrida por las calles de Expoagro no hace más que confirmar la tendencia.

“Di mis primeros pasos en el gremialismo rural a los 13 años. No fue fácil, pero hoy, a mis 51 años, puedo decir que conseguí mi lugar”, comenta la diputada María del Huerto Ratto, presidente de la Comisión de Asuntos Agrarios de la Cámara Baja bonaerense y productora local de Pergamino, quien todavía recuerda cuando de pequeña observaba a su abuelo hacer las labores arriba de un tractor. “Las mujeres que nos desempeñamos en ámbitos tradicionalmente masculinos, tenemos que demostrar y dar cuenta siempre de lo que hacemos. Pero poco a poco eso va cambiando”, sentencia.

Una de las que puede dar prueba de cómo la mujer se va abriendo camino exitosamente en un rubro predominantemente masculino es Marcela Silvi, gerente general de Erca, la empresa de maquinaría agrícola especializada en sembradoras. “En el caso de mi actividad somos únicamente dos mujeres las que estamos al frente de una fábrica, pero nos hacemos escuchar y hacemos ruido por el resto”, afirma la empresaria. A su vez, considera que su condición de mujer no la hizo sentir más debil frente al resto y que incluso llegó a sacarle provecho a la situación. “Yo trabajo en la mayoria con hombres y no se hace dificil. Es más, creo que a un hombre le resulta más problemático pelearle o sacarle ventaja en un negocio a una mujer. Es como que entre pares se sienten de igual a igual”.

“Ha habido un incremento de la participacion de las mujeres en las actividades agropecuarias en general. Yo soy extensionista rural y si comparo hace 20 años, la diferencia es abismal”, comenta la ingeniera agrónoma, Julia Ester Capurro, jefe de la agencia del INTA Cañada de Gomez, quien en la actualidad pone en duda la preeminencia de los hombres en el sector. “Es relativo porque muchas veces las decisiones se toman en conjunto, en familia. Las mujeres están metidas en todas las actividades, en la parte contable o en la administración”, agrega la especialista. A su vez, señala que el proceso de simplificación y tecnificación que ha tenido la actividad agrícola ha contribuido a que el trabajo sea menos artesanal y más tecnológico, democratizando así el acceso de las mujeres al trabajo de campo.

Las mujeres también han ganado espacio en la actividad privada, y ha habido un crecimiento notable de su presencia en esta área, haciendo monitoreo de plagas y cultivos, en la venta de agroquímicos o incluso al frente de la administración de un campo. Tal es el caso de María Beatriz “Pilu” Giraudo, quien fue en su momento presidenta de la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (AAPRESID) y ahora se desempeña en el Ministerio de Agroindustria de la Nación. “En el campo las mujeres somos un montón, pero la figura visible siempre fue el hombre”, resume la productora, que pone en primer lugar las historias y experiencias de aquellas mujeres que siempre estuvieron trabajando en la actividad agricola desde las trincheras. “La única diferencia en el género debe ser la elección propia y personal de cada mujer para encontrar el trabajo que nos apasiona, porque realmente eso es lo que hace que seas feliz todos los días de tu vida”, concluye.

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