La actividad de los prestadores de servicios rurales se ha vuelto una pieza fundamental dentro de la cadena de valor agroindustrial. Expoagro será sede de la “1° Jornada del Contratista”. Hay más de 12.000 contratistas en el país.

La próxima edición de Expoagro (del 7 al 10 de marzo en San Nicolás) viene con varias novedades, pero una de las más importantes es la “Primera Jornada del Contratista Rural”, una iniciativa que se desarrollará el jueves 9 de marzo y que promete reunir a un gran número de los casi 12 mil prestadores de servicio rurales que posee la Argentina. El encuentro cuenta además con el apoyo de FACMA (Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas), que celebra la creación de este flamante espacio para analizar el presente de un rubro que se ha vuelto esencial para la cadena de valor agroindustrial.

“Esperamos una alta participación y que los contratistas estén presentes para discutir y debatir todas las problemáticas del sector. Necesitamos un punto de partida hacia nuevos horizontes”, augura Jorge Scoppa, presidente de FACMA, quien invita fervorosamente a sumarse la jornada que se extenderá por cuatro horas de la mañana del jueves en uno de los auditorios de la exposición. Charlas, capacitación, convenios con empresas, actividades sociales y políticas de vinculación especialmente diseñadas para el sector son algunas de las actividades que figuran en el encuentro, que contará también con la presencia de clientes, proveedores y especialistas que compartirán sus experiencias.

“Expoagro nos da la oportunidad de estar todos juntos para hacer una gran convocatoria, intercambiar opiniones y ver además toda la tecnología de punta que habrá en la feria”, asegura el titular de FACMA, sobre el encuentro que cuenta también con el respaldo de las demás asociaciones que nuclean a los contratistas (Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas -FEARCA- y la Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros -CACF-). A su vez, Expoagro también tiene preparado para la ocasión un premio a los prestadores de servicios más destacados por su trayectoria e innovación.

“Queremos encaminarnos hacia la alta productividad que vamos a tener en nuestro país y en la diversificación de las siembras y los cultivos”, acota el experimentado contratista que realiza un balance positivo de la actividad agroindustrial durante el año pasado y que espera un 2017 con aún mejores perspectivas. “Creemos que este año subiremos otro escalón en esta nueva etapa de la economía argentina. Al margen del problema climático, nosotros creemos que este año va a mejorar todo. El entusiasmo de invertir y producir está vigente y se notó en la cosecha fina, que en otros años prácticamente había desaparecido”, comenta.

Para ejemplificar el viento de cola para el sector, el contratista se refiere al repunte que ha tenido el cultivo de maíz, al buen precio del trigo con sus casi 16 millones de toneladas cosechadas y el incremento de casi un 40% del área sembrada de girasol. “Hubo una evolución, pero todavía tenemos mucho para crecer en materia de producción”, remarca Scoppa y apunta que la meta debe ser alcanzar la producción de Estados Unidos. “Tienen una media de maíz de más de 10000 kilos por hectárea y en la cosecha fina este año han tenido hasta 8.000 kilos por hectárea. Nosotros tenemos un país maravilloso y podemos llegar a índices mayores”, aventura.

Pero el dirigente también advierte sobre las dificultades que frenan el aumento de la producción y muchas veces entorpecen el desarrollo de la actividad del contratista. “Se necesitan más autovías, rutas más anchas y mejorar los caminos alternativos”, se queja el titular de FACMA. La problemática del traslado de las maquinarias, cada vez más grandes, se ha vuelto un dolor de cabeza para los prestadores de servicios rurales, cuyo trabajo depende de un constante desplazamiento por un país con distintos escenarios de trabajo y una infraestructura que no acompaña. “Después de la cosecha fina en Bahía Blanca y Tres Arroyos, y muchos vuelven para Salta para empezar con el maíz. Entonces hay muchos problemas en la carga y movilidad de las maquinas”, explica.

El reciente aumento en el precio de los combustibles es otro de los factores que golpea al sector. El insumo representa aproximadamente un 26% de sus costos. “Creo que tendría que haber sido más progresivo, porque sabemos que detrás del combustible se viene una cadena de aumentos, como repuestos, autopartes, gomas y otros insumos”, agrega, a la vez que advierte que seguramente a raíz de esta suba los contratistas deberán revisar las listas de precios por sus trabajos de cara a la próxima campaña de cultivos.

Como grandes impulsores de la demanda de maquinaria agrícola, las líneas de financiamiento son fundamentales para hacer frente a estas inversiones. “Nosotros no podemos pagar tasas altas porque eso entorpece la inversión. Y si no invertimos en nuevas tecnologías, no podemos ser competitivos”, sentencia. Sin embargo, el directivo es optimista y espera una mayor afluencia de crédito a tasa subsidiada. “Para nosotros, nuestro trabajo es invertir cada vez más. El contratista no se queda con un peso en el bolsillo y todo lo que gana lo invierte”, reafirma.

Y es esa dedicación por el trabajo lo que quizás explique el crecimiento que ha experimentado en las últimas dos décadas el rubro del contratista, que participa en un 70% de las labores de siembra y recolección de granos de los campos argentinos. “La realidad es que hoy todo el mundo toma servicios, ya sean grandes o chicos”, asegura Scoppa, quien revela que a los pooles no les conviene tener maquinarias por el costo del personal, mientras que a los pequeños productores se les dificulta acceder a la compra de una tecnología cada vez más necesaria pero a la vez más costosa e inaccesible.

Para el presidente de FACMA, el actual sistema económico del campo apunta en dirección al contratista, una tendencia que se ve reflejada también en otros escenarios productivos, como los de Estados Unidos o Europa. “Hoy para mantener el nivel de inversión se necesita de una mayor producción. Y para competir necesitas lo último en tecnología, porque de lo contrario no existís”, dice. Allí es donde el rubro de los prestadores de servicios rurales posee una gran capacidad de respuesta y se vuelve fuerte, convirtiéndose en una pieza fundamental dentro de la cadena de valor agroindustrial: “Es que en seis meses te compran una maquina nueva y están siempre capacitados”, remata Scoppa.

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