De Izquierda a Derecha: Embajador Argentino en Italia Tomás Ferrari, Martin Schvartzman, Eugenio Scholssberg, directivos de Expoagro, Andres Superbi, Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional.

Un importante grupo de empresas locales participó de la segunda muestra de maquinaria más grande de Europa que se llevó a cabo del 9 al 13 de noviembre en la ciudad de Bologna. La misión fue exitosa y tendrá su segunda parte cuando los clientes del mundo visiten Expoagro.

“Hace muchos años los italianos impulsaron la agricultura en la Argentina y ahora son los argentinos quienes están impulsando la nuestra con un esquema productivo muy interesante”, sintetizó hace pocos días Danilo Manarola, de la Asociación Italiana de Productores Amigos del Suelo (AIPAS), desde EIMA, la Esposizione Internazionale di Macchine per l’Agricoltura e il Giardinaggio, organizada por la Federación de Fabricantes Italianos de Maquinaria Agrícola (FederUnacoma).

Del 9 al 13 de noviembre, la ciudad italiana de Bologna fue escenario de la segunda feria de maquinaria más grande de Europa. La muestra, que se desarrolló en un predio ferial de 375.000 m2 fue visitada por 282 mil personas de 140 naciones, un 20% más que en 2014. Entre los 1900 expositores provenientes de 48 países se destacaron 40 industrias de Francia, más de 60 de Alemania, 60 de España, 30 de Estados Unidos, y numerosas participaciones de Turquía, China e India. Y allí estuvo una delegación argentina exponiendo en un pabellón de 132 m2 coordinados por Expoagro y la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional.

De la misión a EIMA participaron empresarios de la agroindustria local como Víctor Hubo Baro de BTI Agri, para quien “Italia es un mercado muy importante en el que trabajamos desde 2012 en forma intensa”. También viajó Juan Andrés Cestari de Industrias Cestari, que destacó haberse encontrado con clientes de toda Europa, e incluso distribuidores de Latinoamérica y Australia. “Esto nos permite planificar un futuro en este mercado”, apuntó. La oportunidad de reunirse con todos los clientes del mundo fue también valorado por Ignacio Scarfia, de Richiger, y por Mariano y Sebastián Buconic, de Buco. En tanto, para Alberto Mendiondo, de IPESA, EIMA es un paso más en el camino expansivo de la tecnología del silo bolsa. “Hace muchos años que estamos comercializando en esta región y ya llegamos a más de 50 mercados en el mundo. Después de esta feria vuelo a Filipinas para trabajar con el gobierno en un nuevo proyecto con productores de cooperativas”, dijo el ejecutivo desde Italia.

También Apache, Metalfor, Ingeniería Mega, Talleres Metalúrgicos Crucianelli, Pazima, Aserradero Don Nicola, Vivero Antoniucci, Carlos Andres Currioni y la empresa de insumos frutícolas César Zanellato, formaron parte de esta misión comercial a EIMA invitados por Instituto de Ciencias Empresarias (ICE). Todos contaron con el acompañamiento del Banco ICBC, SN Estudio Aduanero y Oceantur, socios clave de las misiones comerciales impulsadas por Expoagro.

Del encuentro participó además el embajador en Italia Tomás Ferrari, quien se sumó a la comitiva argentina y destacó la importancia que la asistencia a EIMA tiene para seguir fortaleciendo el comercio bilateral entre ambas naciones. “El sector agroindustrial argentino en muchos aspectos marca la frontera tecnológica, es a su vez una de las fuerzas exportadoras con mayor potencial en incorporación de valor agregado. Estas variables en su expresión global, traducidas a manufacturas para el agro e innovación, se expresan de manera acabada en EIMA, por ello es importante la participación en esta feria y que la misma sea el resultado del trabajo conjunto del sector público con el privado”, indicaron desde la embajada.

El saber criollo
Nadie pone en dudas que la participación en esta feria afianza vínculos y abre posibilidades de nuevos negocios que seguramente logren concretarse cuando los potenciales clientes europeos visiten Expoagro, del 7 al 10 de marzo de 2017 en el km 225 de la Ruta 9, en San Nicolás. Así lo confirman al menos las expectativas del productor italiano Danilo Manarola, que cada año organiza viajes de estudio a la feria argentina. “En 2017 vamos a llevar un grupo de 15 productores para que se interioricen sobre siembra directa en agricultura orgánica”, adelantó.

La innovación agrícola argentina es un foco de atención en cualquier parte del mundo, y en EIMA no tenía por qué ser diferente. “La gente se acercó al stand atraída por tecnologías como los silo bolsas, la producción sustentable y la agricultura de precisión. Nos llena de orgullo que españoles, portugueses, ucranianos, italianos y franceses se hayan acercado a conocer cómo producimos con tan poco consumo de máquinas, conservando el suelo y con menores costos. El desafío es seguir introduciendo esa tecnología y mostrar al mundo que nuestras máquinas tienen valor agregado”, apuntó el especialista de INTA Mario Bragachini.

Bragachini viajó a Italia a buscar socios que industrialicen los commodities locales. “Tenemos el desafío de hacer positiva la balanza comercial y eso no se logra solo aumentando la productividad. Hay que hacer sociedades con países europeos para darle valor agregado a los alimentos, porque a ellos les falta la materia prima que nos abunda a nosotros. Justamente, con el que mayor afinidad tenemos es Italia. Por eso estamos trabajando con ellos para hacer alimentos de alta gama, libres de gluten y de transgénicos. De eso se tratan los convenios que vine a firmar con universidades y privados que quieren investigar con nosotros y estudian poner fábricas de estos productos especiales en la Argentina”, detalló.

El dato: en 2015, la Argentina exportó a Italia por valor de 952 millones de dólares, convirtiéndose así en el 18° socio de este país. El 60% de las exportaciones se encuentran en el sector agroindustrial, en particular los agroalimentos, lo que aporta un universo comercial de gran envergadura para el sector.

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