Rurales Alfa surgió en medio de la crisis de 2001 y desde entonces no paró de crecer. En 2017 vuelve a participar de Expoagro con sus casillas rurales y va por más.

Es el día de hoy que todavía Fabio Ibarra, uno de los dueños de Rurales Alfa, no puede creer que lo que nació como un hobby o un pequeño emprendimiento para generar un dinero extra se haya convertido en una empresa en constante crecimiento, que da trabajo a más de 20 personas, acaba de inaugurar una nueva planta de casi 1500 metros cuadrados, y volverá a presentarse del 7 al 10 de marzo en Expoagro, la exposición de agronegocios más importante del país.

La historia comenzó justamente luego de la crisis recesiva y económica de 2001, cuando junto a su amigo y vecino Alberto Mari, Ibarra decidió aventurarse en la fabricación de casillas rurales a partir de la sugerencia de algunos conocidos. “Yo trabajaba en una plegadora de San Nicolás que vendía chapas -comenta- y muchos clientes que se dedicaban a la metalurgia me recomendaban meterme en el negocio”. Por aquel tiempo  solo había dos empresas dedicadas a este rubro en 9 de Julio y ya se comenzaban a vislumbrar algunos signos de reactivación y la demanda creciente de implementos en el campo.

Así comenzó Rurales Alfa y nunca paró. Hoy, además de sus clásicas casillas también produce módulos habitacionales que pueden ser utilizados como oficinas, acoplados playos, cisternas que también se utilizan para fumigación, y trailers para el traslado de vehículos, motos y cuatriciclos. “La verdad que fue todo una locura y nunca soñamos que íbamos a llegar a esto. Empezamos hace 14 años con nada y ya tenemos una infraestructura bien montada”, confiesa el empresario.

Desde la localidad bonaerense de 9 de Julio, la zona de operación de la empresa se expande por toda la provincia de Buenos Aires y La Pampa, en donde se concentra el 90% del negocio. Pero ahora, con su nueva planta ampliada, la empresa quiere ir por más: “Lo que empezamos a hacer a mitad de año y queremos proyectar para el año que viene es extendernos a Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos. Hasta ahora no lo hicimos porque estábamos desbordados”, revela Ibarra.

Las flamantes instalaciones, ubicadas a un costado de la transitada Ruta 5, fueron inauguradas el 4 de noviembre pasado. Con mayor espacio y comodidad, la apuesta es expandir aún más la productividad y el negocio. “Tenemos una sola nave de alrededor de 1200 metros cuadrados dividida en tres sectores, y después otra separada para la cabina de pintura”, explica el propietario. “De esta manera, vamos a lograr mayor rapidez y organización en el trabajo diario. En la otra planta ya no teníamos espacio y perdíamos mucho tiempo”, agrega.

Ibarra apuesta a que el próximo año las ventas sigan creciendo. “Nosotros tuvimos un año espectacular y ampliamos mucho la cartera de clientes”, sentencia el dueño de Rurales Alfa, que además confiesa que “no estaban preparados” para el boom que experimentó el sector.

La apuesta es hacer foco en sus módulos habitacionales. Se trata de estructuras de seis metros de largo por tres de ancho, muy versátiles y fáciles de trasladar, que además tienen la gran ventaja de agrandarse, ensancharse o apilarse hasta tres pisos de alto. Para su fabricación se utiliza el mismo material con el que se realizan las cámaras frigoríficas, lo que garantiza un elevado nivel de aislamiento a las inclemencias del tiempo. “Hicimos oficinas para la ruta de agencia de autos o venta de tractores. Y también se usan mucho en el campo para casas de sereno”, asegura Ibarra.

Y entre las novedades de Rurales Alfa también aparece el tráiler basculante, que todavía no salió al mercado y planean lanzarlo para la próxima edición de Expoagro. “Es la sexta vez que vamos a estar en la feria y la verdad que es un lugar donde nos sentimos muy cómodos”, concluye Ibarra.

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