El pasto hace escuela

marzo 8, 2015 / by / Category : Prensa

Conservación de forrajes

El paso a paso para obtener ensilajes de alta calidad y volumen fue analizado en el sector que ocupó en Expoagro la Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros.

Fernando Opacak, de la Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros, definió la actividad que desarrollaron en Expoagro 2015: “Armamos una escuelita y mostramos toda la tecnología que hay alrededor del silaje en la Argentina”. Público no les faltó. Además de los numerosos productores y técnicos que pasaron por el sector, hubo delegaciones de estudiantes de colegios agrotécnicos y de Facultades Agronomía, entre ellos, más de 100 alumnos de la Universidad de Corrientes y una delegación de 70 estudiantes de la Universidad de La Plata. También llegaron socios de Uruguay y Bolivia.

En primer lugar, Opacak planteaba a los asistentes la dinámica del ensilaje sobre las 1.800.000 hectáreas que se realizan anualmente en la Argentina, de las cuales el 60% es de maíz, el  20% de sorgo y el resto se reparte entre pasturas, verdeos de invierno y otros cultivos agrícolas como soja y trigo.

“Después explicamos por qué ahora se hacen silajes mientras que antes los animales pastaban –dijo Opacak-, y el motivo principal es el incremento del valor de la tierra que llevó a la necesidad de buscar sistemas que incrementen la producción por unidad de hectárea para diluir el costo de la tierra. Eso justifica que hoy todos los campos ganaderos hagan silajes”.

Luego se analizaron las variables que influyen en la productividad del cultivo que se va a ensilar, como la elección del híbrido, la fecha de siembra, la fertilización y el control y protección del cultivo frente a las malezas, enfermedades e insectos.

Opacak señaló que “una vez que tenemos el cultivo logrado viene el trabajo específico del ensilaje y entonces analizamos con los asistentes los controles que pudo hacer el productor del trabajo que realiza su contratista, como el tamaño y altura del picado, la elección de la fecha de picado y del tipo de estructura del silo, entre otros aspectos”.

“Y una vez realizado el trabajo del contratista –continuó el Coordinador General de la Cámara-, explicamos cómo realizar el monitoreo de la calidad  del silaje, para lo que hay varias herramientas. La primera es la medición de la materia seca, la segunda es la medición de la densidad del silo para poder estimar cuántos kilos por metro cúbico tenemos de forraje. A su vez, la densidad permite estimar la calidad, ya que a medida que aumenta una también crece la otra”. El especialista señaló que para un silo tipo bunker, con 35% de materia seca del cultivo, lo óptimo es que la densidad no sea inferior a 250 kilos por metro cúbico. Aclaró que en los silos bolsa se logran densidades de sólo 160 a 180 kilos por metro cúbico pero que la  protección de la bolsa ofrece condiciones de anaerobiosis que garantizan la calidad del silo.

“El último instrumento es el analizador óptico portátil de forrajes, AgriNIR, que ofrece los valores de materia seca, proteína, almidón, FDA (fibra detergente ácido), FDN (fibra detergente neutro), cenizas y extracto etéreo, en sólo dos o tres minutos”. Ese es otro de los servicios que ofrece la Cámara, ya que se traslada con el equipo a la zona del país que lo requiera.

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