Las cadenas en Expoagro 2015

Con este mensaje, las cuatro cadenas de valor por cultivo, ACSOJA, ARGENTRIGO, ASAGIR y MAIZAR, se presentaron en Expoagro y alertaron que la producción cuenta hoy con rendimientos altos que, aunque resulte inverosímil, generán quebrantos en muchas empresas, lo que mal predispone a invertir los 15.000 millones de dólares necesarios para poner en marcha la próxima campaña.

La Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA), la Asociación Argentina de Trigo (ARGENTRIGO), la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR), y la Asociación Maíz y Sorgo Argentinos (MAIZAR), representados por los presidentes, Rodolfo Rossi, Matías Ferreccio, Luis Arias, y el vicepresidente 1° Aníbal Invancich, se presentaron en Expoagro 2015 para volver a reiterar sus reclamos y alertar sobre la crisis que atraviesan y la oportunidad que se está desaprovechando.
Las cadenas enumeraron la serie de temas que se deben atender con rapidez y que son parte de una propuesta consensuada que estarán presentando a todas las fuerzas políticas los próximos días.
“La producción cuenta hoy con rendimientos altos que, aunque resulte inverosímil, generarán quebrantos en muchas empresas. Esta situación es un desincentivo para invertir los 15.000 millones de dólares necesarios para poner en marcha la próxima campaña”, dijeron.
“Hoy, la arbitrariedad de los Permisos de Exportación o ROEs, hacen que una cosecha de trigo, que según el Ministerio de Agricultura es de 13,9 millones de toneladas, después de abastecer el consumo interno (5,9 millones de toneladas) y con permisos de exportación otorgados solo por 3,5 millones de toneladas, tenga un excedente de 4,5 millones de toneladas que deprime el mercado”, agregaron.
Los representantes de las cadenas destacaron que los derechos de exportación son un impuesto distorsivo, un factor de empobrecimiento y pérdida. Las conocidas “retenciones” del trigo, maíz y girasol, sin incluir a la soja, implican el 1,4% del presupuesto nacional. La eliminación de esta tasa se podría recuperar mediante otros impuestos (principalmente ganancias e IVA) y el aumento de la producción. Los derechos de exportación deben reducirse hasta su completa eliminación en todos los cultivos.
En lo particular, cada entidad manifestó los problemas puntuales que le afectan. Desde MAIZAR, Invancich se lamentó ya que pese a existir todas las condiciones para una buena cosecha, ahora el cultivo vuelve a estar en alerta. “Ya no hay argumentos para que no se liberen los ROES”, dijo.
En la misma dirección opinó Ferreccio, de Argentrigo, quien sostuvo que se necesita una visión estratégica que vaya más allá de los gobiernos.
“En el trigo hay limitantes que van más allá de la comprensión, como los ROEs. En un año como este, que se dan casa cinco, estamos perdiendo plata”, dijo.
“Hay una visión de la industria de hacer del país el principal exportador de harina del mundo y sin embargo hoy la capacidad instalada está en un 50%. También hay un cambio de hábito de consumo que abre una nueva oportunidad de mercado, sin embargo acá estamos jugando otro partido. Hoy el trigo avanza el 0,8% por año y se captura menos del 50% de su valor genético”, enumeró el presidente de Argentrigo.
“Estamos a tiempo de recibir señales claras y convincentes para evitar la desinversión de la cara a la nueva campaña”, apuntó.
Por su parte, Luis Arias recordó que el girasol es un cultivo centenario en el país. Casi el 100% de lo que se produce se procesa industrialmente, es decir, recibe valor agregado. La tasa de crecimiento de la demanda de su aceite se encuentra hoy en 6,5 % anual acumulativo, es decir que la perspectiva del negocio es positiva. “Acompañar esa demanda y optimizar la capacidad tecnológica del país y la capacidad industrial instalada exigen incrementar la competitividad del cultivo, una necesidad planteada hace ya varios años, ejecutada en lo científico – tecnológico y frenada por la magnitud de los Derechos de Exportación que, con alícuotas del 32 y 30% sobre grano y aceite respectivamente, transforman en negativos los resultados económicos en aquellos ambientes donde este cultivo, por sus particulares características, es casi la única opción agrícola para el productor”, enumeró.
“La magnitud de la investigación científica y tecnológica realizada localmente ha transformado al país en un referente global en la materia. Queda pendiente mejorar el margen del productor disminuyendo la carga fiscal mediante la eliminación de los DerEx”, expresó.
Arias relató que en esta campaña, el área sembrada es una de las más bajas de los últimos 40 años: 1,3 millones de hectáreas. Lo positivo es que los rindes promedios esperados para esta campaña serán superiores a los de la campaña pasada (19,5 qq/ha vs 16,5 qq/ha), con una producción total cercana a las 2,5 millones de toneladas.
Otro dato es que aumentó la siembra de girasoles alto oleico y confitero con un premio que mejoró la rentabilidad de aquellos productores que sembraron estas especialidades con contratos. Lo negativo para destacar es la caída del precio, producto de la disminución del valor del aceite a nivel mundial.
“A partir del aumento de las actuales retenciones, a fines del 2007, comenzó la caída de área del girasol. Así, a nivel nacional, del 8,1% en la siembra del 2008 se pasó al 3,7% en la del 2013. En esos 6 años se perdieron de sembrar unas 5 millones de hectáreas, que a un rinde promedio de 1750 kg/ha significan una merma 8,8 millones de toneladas menos para toda la cadena del girasol”, dijo Arias.

Para culminar, expresó que el girasol tiene capacidad de procesamiento instalada que exige la participación de mano de obra que en las actuales condiciones se encuentra con muy alta vulnerabilidad: se han cerrado dos plantas consecuencia de esa situación, un proceso que debe ser frenado inmediatamente.
Por último Rodolfo Rossi, de ACSOJA, dijo que se cree que la soja es la columna vertebral de la cadena agroindustrial pero también tenemos problemas. “La caída del precio le ha quitado competitividad. Y esto se agrava con las retenciones, que desde la cadena consideramos que hay que eliminar”, sostuvo.
“La cadena de la soja tiene como visión la generación de valor agregado. Sin embargo, mientras Brasil convierte en proteína para la alimentación animal el 25% de su soja, aquí el porcentaje es del 4%”, dijo y apuntó que “las situaciones de crisis y las políticas actuales han generado problemas hacia el interior de las cadenas”.

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