El trigo se encamina a marcar un hito que dificilmente se repita. Con un 80% de la cosecha, la campaña promedia los 60 qq/ha. A partir del análisis satelital, se determinó más área: la región núcleo alcanzó 1,82 M ha.220.00 ha más de trigo: la región sembró la mayor área de los últimos 16 años
Distribución de la siembra de trigo – Campaña 2025/26 – Región Núcleo
A partir del trabajo de clasificación de uso del suelo con imágenes satelitales, se ajustó el área de trigo al alza en unas 220.000 ha. El análisis, realizado sobre 1.800 puntos georreferenciados y procesado en la plataforma Google Earth Engine con imágenes del satélite Sentinel-2, muestra que en la región se sembró 1,82 Mha de trigo, un 20% más que la campaña anterior. De esta manera, se sembró la mayor área en los últimos 16 años, superando a los 1,78 M ha de la campaña 2019/20.
Con un 80% del trigo cosechado, se afianza el rinde promedio de 60 qq/ha y la región va por una producción de 10,4 Mt
El centro-sur y sur de Santa Fe, junto con el sudeste de Córdoba, prácticamente finalizaron la cosecha. En el norte de Buenos Aires, el avance apenas supera el 50%. El rinde promedio de la región se consolida en 60 qq/ha. De esta manera, la región cosechará la mayor producción de la historia: 10,4 Mt, un 33% más que las 7,8 Mt logradas en la campaña 2021/22.
¿Por qué el trigo rompió récords de rendimiento esta campaña?
Superar los 40 quintales como promedio en trigo es muy difícil, porque te puede ir bien en lotes buenos, pero los campos malos te tiran muy abajo el número. Pero en esta campaña los campos malos han superado los 50 a 55 qq/ha”, explican técnicos del SE cordobés. Por eso, la clave maestra que destrabó estos números “impensables” fue el agua que acompañó durante todo el ciclo. La campaña se sostuvo sobre un escenario hídrico excepcional.
Las lluvias de mayo fueron muy importante: con acumulados por encima de la media, dejaron al 80% de la región con reservas de humedad de adecuadas a excesivas, especialmente en el noreste bonaerense. En algunos sectores, los excesos hídricos trabaron la siembra inicial. Pero gracias al único mes deficitario, junio, se pudo completar la intención de siembra en esas zonas. En el resto de la región, los perfiles aún conservaban suficiente humedad para culminar la implantación sin contratiempos. Para principios de julio, ya estaba sembrado el 90% del trigo regional. Y en agosto, irrumpió lo inédito: llovió casi 8 veces más que la media. A partir de allí, las lluvias superaron los valores históricos promedio. Las de agosto fueron decisivas: los excesos saturaron los suelos en el 83% del área y dispararon la producción de macollos, y en ese entonces los productores ya proyectaban rindes cercanos a 60 qq/ha pero no imaginaban que iban a superar techos de 100 qq. Las precipitaciones de septiembre y octubre aseguraron que el cultivo atravesara su etapa crítica, mientras que las lluvias de noviembre garantizaron un llenado de granos óptimo.
Otros factores que potenciaron la productividad
Además del aporte hídrico, una combinación de condiciones agronómicas y sanitarias permitió que el trigo expresara su máximo potencial:
- Más fertilización: se elevaron los pisos de fertilización, con dosis mínimas de urea que superaron los 200 kg/ha.
- Temperaturas sin eventos adversos durante espigazón y llenado: no se registraron heladas tardías ni golpes de calor que los afectaran.
- Coeficiente fototermal: (radiación/temperatura media) fue superior a la media histórica (2 vs 1,7) durante el período crítico, entre mediados de septiembre y mediados de octubre, mostrando valores similares a los de 2021, la campaña récord anterior en la región núcleo. (El índice se calculó con datos de radiación total y temperatura media de la estación Carlos Pellegrini (BCR–GEA), descontando la temperatura base del trigo (4,5°C), y la media histórica se construyó sobre 10 años de datos).
- Enfermedades bajo control: si bien hubo mayor presión de roya amarilla y anaranjada por el régimen húmedo, los tratamientos lograron mantenerlas a raya. En muchos casos fue necesaria una aplicación adicional respecto de un año promedio.
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