Se trata de un proyecto -presente en escuelas secundarias de diferentes provincias argentinas-, que está generando múltiples y positivos resultados. Además de incorporar el hábito saludable y multiplicar información sobre el producto en las aulas, la iniciativa impulsada por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) disparó la investigación, la creatividad y proyectos socio ambientales entre los jóvenes.