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02/03

¿Cuál es el panorama del Mercado Inmobiliario Rural?

La Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR) elaboró un informe de situación de la compra-venta de terrenos rurales de nuestro país, en el que se vislumbra una buena proyección. Todos los detalles en esta nota.

La sequía afecta directamente el clima político. Con la consiguiente baja de los ingresos fiscales, hubo una significativa menor cosecha de trigo; y ya sabemos que, en el caso del maíz puede ocurrir lo mismo, teniendo mejores esperanzas para la soja de segunda. Sin duda que estamos ante una disminución significativa de la producción proyectada, con la consiguiente baja de los saldos exportables que ya son menores.

En este camino, se suma que la tendencia seguirá igual mientras no mejoren las condiciones climáticas. Así, el potencial futuro de rendimiento ya está afectando tanto la agricultura como la ganadería, impactando también en forma directa a los sectores  ovinos, porcinos y avícolas.

En este contexto, para los inversores medianos y chicos (excluyendo las grandes empresas y los fondos multinacionales), la inversión por excelencia, siempre fue y será la tierra y los ladrillos.

Durante este periodo, salvo los meses de julio y diciembre, la actividad se ha incrementado. Aumentaron las consultas, hubo una mayor cantidad de pedidos concretos de inversores que saben lo que buscan y cuando lo encuentran, muchas veces terminan dispuestos a pagar algo más de lo que tenían presupuestado. Esta característica resulta evidente para campos agrícolas catalogados como “muy buenos”.

Esta situación, es diferente a lo que venía sucediendo a comienzos del semestre, en donde en la puja de la oferta y la demanda, era el vendedor quien terminaba cediendo, cerrando la operación por un valor menor al de sus aspiraciones.

Estos cambios de tendencia, generaron una leve, aunque esperanzadora, reactivación en la dinámica de los negocios. Más movimiento, más revisaciones y ofertas que, si bien siguen siendo inferiores a las esperadas, cuando existe verdadera vocación de venta y de compra, suelen llegar a buen final, y en este escenario parecería que hay más vocación por comprar.

Las características que suelen complicar estas operaciones son las de siempre: necesidad de financiación de difícil instrumentación, el acuerdo concreto del lugar de pago (local o en el exterior), los costos bancarios de movimientos de fondos, sumado a los aspectos impositivos, como el impuesto a los débitos y créditos e ingresos brutos, entre otros, que dificultan y demoran las operaciones.

Estimamos con cierta seguridad, que el proceso de baja de valores se detuvo, y afirmamos, aunque no en forma categórica, que ya habría un piso en los valores de la tierra. 

Las pretensiones de los vendedores comenzaron a mantenerse más firmes, incluso con algún signo de recuperación para campos agrícolas de alto potencial.

Lo dicho, se refiere sobre todo, a campos agrícolas de buena aptitud y bien ubicados.

Los campos extra-pampeanos siguen siendo de lenta colocación, y para éstos aparecen plazos de pago, o facilidades de pago, incluso en algunos, pocos por cierto, que se negociaron en kilos de carne.

Alquileres – Arrendamientos

El remanente de los alquileres del primer semestre que se concretaron durante el principio de este período se mantuvieron firmes en quintales de soja. El “programa del dólar soja” (léase precio diferencial para vender y tentar y/o presionar a los que atesoran con soja), además de la conflictividad que generó la norma para el pago de locaciones, marca la dependencia de un país al sector agrícola, de modo que debemos esperar que ocurran otros efectos similares como el dólar soja.

Respecto del rubro, la dinámica es absolutamente distinta a la compra-venta. El simple hecho que sea una actividad tomadora de pesos genera que cualquier excedente se vuelque de inmediato a la producción agropecuaria, tanto hacia la agricultura como a la ganadería, actividades que nunca se detuvieron a pesar de tantas vicisitudes.

La demanda se mantuvo alta, sostenida y firme para campos agrícolas; y cada vez más firme para campos ganaderos en toda zona productiva, al punto de poder aseverar que en esta campaña quedó insatisfecha por segundo año consecutivo.

Como es lógica del mercado, dicha situación ha producido el aumento del valor de los alquileres, que se suponía, encontraría un equilibrio para la presente campaña, pero no sucedió así, sino más bien el incremento en los valores continuó, aunque en menor medida durante este segundo semestre, en torno al 5 o 10 por ciento.

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