Palta: Llegó para superar una crisis de la producción citrícola y hoy revoluciona a la provincia de Misiones
A finales de la década de 1970, el INTA Montecarlo comenzó a experimentar con esta fruta tropical; una década después fue la producción elegida para reemplazar a la industria citrícola diezmada por una enfermedad.
Si bien hay quienes aseguran que las primeras semillas de palta llegaron a la provincia de Misiones en la época colonial, lo cierto es que la explotación a nivel comercial recién comenzó a finales de los 80’.
Sin embargo, en el INTA Montecarlo se comenzó a trabajar este cultivo, que en la actualidad es un boom en la provincia mesopotámica, a fines de la década del 70’.
“En Misiones teníamos una industria citrícola muy desarrollada. Llegamos a tener hasta cuatro empresas elaboradoras de jugos y derivados de cítricos, con más de 11 mil hectáreas dedicadas a esta producción y varios miles de toneladas de jugo se producían en la provincia. La palta llegó cuando la industria citrícola se vino abajo por una enfermedad que diezmó las plantaciones y de 11 mil hectáreas se bajó a mil”, contextualizó Luis Acuña, ingeniero agrónomo especialista en frutales e investigador del INTA en la Estación Experimental Agropecuaria de Montecarlo, Misiones.

Este contexto fue el ideal para que surgieran las plantaciones de palta, como alternativa mientras se resolvía el problema del sector citrícola. Mientras el INTA, el Ministerio del Agro y la Producción provincial y la Agencia de Cooperación Alemana con técnicos y maquinarias investigaban la crisis de la citricultura, se decidió trabajar con sembradíos de palta, pecan, castaños, caquis y otros árboles frutales.
“Las primeras paltas se introdujeron en esa época, y en los 80’ se incorporaron nuevas variedades”, precisó Acuña, para luego agregar que los productores de la zona de Campo Grande fueron los que tomaron la delantera en esta producción al enterarse del trabajo que se estaba desarrollando en el INTA.
“Los productores de Campo Grande son los más antiguos en Misiones en el trabajo con la palta. Vieron nuestras plantaciones, se entusiasmaron y comenzaron a producir a partir de lo que nosotros hacíamos”, apuntó el investigador.
Hace alrededor de tres años se sumaron a la movida los productores de Comandante Andresito, que “después de ver las plantaciones de Campo Grande también empezaron a plantar”, describió el técnico.
En la actualidad hay alrededor de 100 hectáreas de palta en la provincia de Misiones, pero al ser plantas de uno a dos años de edad todavía no están en producción, mientras que si están en plena actividad y ofreciendo frutos unas 10 hectáreas en la zona de Campo Grande.
Las paltas que se producen en Misiones son de la variedad Hass, y con un promedio de 5 toneladas por hectárea, con lo cual en la actualidad se están logrando entre 50 y 60 toneladas por campaña.
Acuña apuntó que “también hay cientos de productores que tienen una o dos plantas de variedades asilvestradas o aclimatadas, que son de distintos tamaños, colores, sabores, con diferentes fechas de floración y cosecha, lo que ofrece un abanico impresionante de frutos y calidades. Igual lo que más se está plantando es la variedad Hass”.

Sistema de producción
La plantación de paltas se realiza con una distancia entre filas y entre plantas de 7×7, aunque los más osados se atreven a plantar a 8×4, lo que permite tener muchas más plantas por hectárea.
“Este cultivo se realiza en un sistema de secano, sin riego. La semilla se implanta entre febrero y marzo, incluso hasta abril y mayo, y a los seis meses se injerta la variedad Hass. Esta variedad se puede plantar en otoño o primavera, y la cosecha recién comienza en el tercer o cuarto año, aproximadamente”, resumió el investigador.
Una alternativa para mejorar la productividad es la plantación entre árboles, porque esa semisombra mejora el nivel de infiltración de agua y aumenta la hojarasca para que haya mayor materia orgánica.
De todas formas, Acuña aclaró que “la densidad de árboles es bajísima o se limita nada más que a las cortinas rompevientos perimetrales. La recomendación es que sean plantaciones puras de palta, con cortinas rompevientos forestales para mejorar la aireación y la sombra, entre otros beneficios”.
Comercialización
En lo que se refiere a la comercialización de la producción, gran parte de lo que se está cosechando en Campo Grande va al Mercado Central de Buenos Aires, Rosario y nichos gourmet muy puntuales, y el resto se comercializa en las verdulerías de la región.
“El problema en Misiones es que acá la venta es menor porque tenemos paltas por todos lados. En los patios la mayoría de la gente tiene paltas y es muy generosa porque cuando llega el momento de la cosecha hay mucha cantidad, y lo mismo pasa con el mango en enero y febrero. La provincia de Misiones es tan exuberante en las producciones que entonces las ventas son menores, porque todo el mundo te regala estos frutos”, graficó el técnico del INTA, y en cuanto a ventas al exterior, consideró que “hay altas posibilidades de expansión de este cultivo en la zona como para poder empezar a exportar”.
Cuidados especiales
Los dos principales enemigos de esta producción son el frío y el calor extremos durante las primeras etapas de crecimiento, “si soportó la planta los primeros dos años tanto el frío como el calor, al tercer año ya es más tolerante a estas situaciones”.
Algunos cuidados que no se deben pasar por alto en este cultivo son “tener bien preparado el suelo y controlar el tema enfermedades, para lo cual hay que estar atento y prestar especial atención a la fertilización, porque generalmente los suelos que se destinan a la palta anteriormente fueron ocupados por cítricos, o fueron forestales o yerbateros, entonces vienen de años de actividad de cosecha”.
También se pueden plantar cubiertas verdes como avena, sorgo o maíz, pero no con fin extractivo, sino para incorporar esa materia seca al suelo, mantenerlo cubierto y que no haya pérdida de fertilidad.
“La variedad Hass madura a mediados de mayo hasta julio, y se están implantando otras variedades para ampliar hasta agosto el ciclo productivo”, informó el técnico y puntualizó que la cosecha se realiza de manera manual cortando el pedúnculo (tallo) del fruto con tijeras o navajas, evitando arrancarlos directamente para no dañar el árbol ni el fruto.
Por último, Acuña remarcó que “el INTA trabaja en la tríada clave para el éxito productivo, llevando la ciencia y el conocimiento local a cada chacra: Genética Adaptada, con provisión de yemas certificadas y búsqueda del portainjerto ideal para la región. Nutrición Eficiente: Ensayos para mejorar fertilización y manejo, incluyendo la incorporación de nanofertilizantes. Y suelos sanos, priorizando el equilibrio y la salud de los suelos misioneros”.
Por Pablo Salinas.
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