“El dron es el puente que permite que la Agricultura de Precisión deje de ser una teoría para convertirse en una práctica de manejo centimétrica”

“El dron es el puente que permite que la Agricultura de Precisión deje de ser una teoría para convertirse en una práctica de manejo centimétrica”

Así lo remarca Emanuel Visentini, Coordinador de la Red Nacional de Drones del INTA y subraya la importancia de la misma como plataforma colaborativa que articula ciencia, innovación y territorio.

La agroindustria argentina atraviesa un proceso de transformación marcado por la incorporación de tecnologías que redefinen la manera de producir, gestionar y tomar decisiones en el campo. Herramientas como los drones, la teledetección y los sistemas de información geográfica han dejado de ser recursos exclusivos de la investigación para convertirse en aliados cotidianos de productores y asesores. Su implementación no solo optimiza el uso de insumos y mejora la eficiencia, sino que también democratiza el acceso a información precisa y en tiempo real, permitiendo una gestión más sustentable y competitiva. 

En este marco, el INTA dio un paso histórico al consolidar la primera Red Nacional de Drones Agropecuarios de Latinoamérica, una iniciativa que reúne en un mismo espacio a investigadores, pilotos habilitados y líneas de trabajo vinculadas a esta tecnología. Dicha Red no solo ordena y valida la información generada en distintas regiones del país, sino que también crea protocolos institucionales y fomenta la colaboración federal, potenciando el conocimiento y acercando estas herramientas a productores de diversas escalas. Su presentación en la Expo Rural 2024 marcó un hito en la integración de la innovación tecnológica al servicio de la agricultura argentina.

Emanuel Visentini, Coordinador de la Red Nacional de Drones del INTA, explica a Expoagro, cuál fue su principal desafío al momento de iniciar la coordinación de la Red Nacional de Drones dentro del INTA.

Más allá de los aspectos técnicos o científicos, el desafío más grande fue de carácter puramente humano: lograr integrar el inmenso capital humano con el que cuenta el INTA”, dice Visentini y añade que “el INTA es una institución con profesionales de una trayectoria y formación admirables en sus respectivas especialidades. Mi tarea principal, más que técnica, fue la de identificar los instrumentos que ya teníamos disponibles en cada rincón del país y, poco a poco, empezar a orquestar una melodía con ellos. Consolidar esta Red implica entrelazar aspectos como: Generar sinergias en la diversidad. Federalización y cultura colaborativa e institucionalizar la tecnología. O sea, pasar de la voluntad individual de algunos entusiastas a una estructura orgánica, asegurando que todos los pilotos y equipos cumplan con la normativa de la ANAC y sigan protocolos de vuelo seguros y responsables

Para el referente, el éxito de la Red no radica en los drones en sí, sino en la capacidad de conectar a las personas que los operan para transformar esos datos en conocimiento útil para el agro.

En referencia a qué aplicaciones de los drones en la agricultura argentina considera más transformadoras en la actualidad, el coordinador destaca a “la revolución que están empujando los drones pulverizadores en una porción del mercado”, y agrega que los mismos “han irrumpido con una fuerza increíble, ofreciendo soluciones de aplicación dirigida que optimizan el uso de insumos y permiten intervenir en condiciones donde la maquinaria terrestre no puede entrar.

Sin embargo, para Visentini lo que realmente está transformando al agro “es este primer acercamiento del productor y del asesor al espacio aéreo de manera masiva. Por primera vez, el sector está incorporando la tercera dimensión de manera cotidiana. Este acceso al cielo nos permite aspectos como el cambiar la escala de observación. Democratizar la información y la gestión sitio-específica real. O sea el dron es el puente que permite que la Agricultura de Precisión deje de ser una teoría para convertirse en una práctica de manejo centimétrica.

Lo transformador es que el productor se ha «adueñado» de su espacio aéreo para tomar mejores decisiones. “El drone pulverizador es la herramienta de ejecución, pero la soberanía sobre los datos aéreos es lo que está redefiniendo la estrategia productiva”, destaca.

Por último, el Coordinador de la Red Nacional de Drones del INTA, fue consultado sobre cómo se articula el trabajo que realiza la Red con productores pequeños y medianos que quizás no tienen acceso fácil a estas tecnologías, y dijo: “Esta es una cuestión compleja y central,  Argentina es un país inmenso, con una diversidad de sistemas productivos y entramados sociales muy heterogéneos, especialmente cuando nos alejamos de la zona núcleo. Nuestra estrategia para acortar la brecha tecnológica”. 

La Red Nacional de Drones del INTA, trabaja con escuelas agrotécnicas en diversas provincias , «esos alumnos son, muchas veces, quienes terminan llevando la innovación al campo familiar, rompiendo la inercia de los sistemas tradicionales”, detalla  el referente y agrega que en algunas regiones se“trabaja en la validación de tecnologías para economías regionales, y en otras, en cómo el drone puede mejorar la gestión del agua o la sanidad en pequeños rodeos”, concluye.

Sin lugar a dudas, el futuro del agro se perfila como un espacio donde la innovación tecnológica será indispensable para enfrentar los desafíos productivos y ambientales, consolidando al sector como motor estratégico del desarrollo nacional.

Por Marizú Olivera Orquera

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