Revolución productiva: Cereales, ganado y naturaleza conviven en un paisaje idílico de la Patagonia

Revolución productiva: Cereales, ganado y naturaleza conviven en un paisaje idílico de la Patagonia

Hace siete años Alejandro Barcena decidió invertir en los suelos de su estancia en El Calafate. Tras una profunda limpieza comenzó a probar con distintos cereales y luego le sumó las pasturas. Hoy tiene 800 hectáreas en producción y le encontró una vueltita de tuerca al negocio ganadero.

Cuando se piensa en productivos sembrados de cereales, o grandes cantidades de cabezas de ganado, indefectiblemente aparece la imagen de llanuras o planicies con leves lomadas como las de la pampa húmeda.

Alejandro Barcena, logró trasladar este paisaje productivo a sus campos en la Patagonia, más precisamente a El Calafate, al pie del cerro Frías, en la provincia de Santa Cruz. Y la combinación fue fantástica. Trigales, avenas, pasturas y vacas al pie de inmensas montañas y lagos maravillosos. 

“Hace siete u ocho años, con el tema del cambio climático se me estaba secando el campo”, relata Barcena, haciendo referencia a la Estancia Alice, ubicada a 23 kilómetros camino al glaciar por la ruta 11, un establecimiento de unas 4 mil hectáreas en el que siempre tuvo unas 300 vacas.

La inversión en cultivos comenzó cuando logró retirar la mata negra, un arbusto nativo de la Patagonia que predominaba en el campo. Dado este primer paso el productor se animó a comenzar a sembrar, y “le puse agropiro que me ayudó muchísimo, porque funcionó como un pulmón en el invierno. El problema acá es que tenemos campo de verano, pero no tenemos campo de invierno. Así, el estado de las vacas comenzó a cambiar, después también agregué melaza y mejoró muchísimo el suelo”.

Como dato extra, Barcena apuntó que la media de la zona es de 350mm de lluvia anual, sin embargo, a partir del buen resultado de esta primera experiencia de siembra, decidió incursionar de lleno en la agricultura, pero esta vez apostando a los cereales.

“Hice una prueba en un lote chico para ver qué salía, porque en la zona no es costumbre hacer cultivos intensivos. El primer año puse cebada y fue espectacular, porque tapaba a los novillos. Al año siguiente sembré festuca y pasto ovillo y también conseguí muy buenos rindes. Ese primer trabajo lo hice con el INTA, y después me compré el equipo básico para trabajar y empecé a aumentar la superficie”, describió el productor, que además es abogado y empresario turístico.

Decidido definitivamente a seguir produciendo en las fértiles tierras patagónicas, el empresario descubrió que, tras tres o cuatro años continuados de siembra de cereales, el suelo lograba una mejor estructura para retener humedad.

“Así empecé a trabajar unas 400 a 500 hectáreas, y el año pasado, en enero, junto a un grupo de ingenieros comencé a profesionalizar el proceso y los resultados fueron espectaculares”, aseguró Barcena.

Convenio con la provincia

El éxito de esta inversión productiva llamó la atención de las autoridades santacruceñas, interesadas en impulsar el proyecto de una planta de alimento balanceado para el cual iban a necesitar cereales.

Así, logró un convenio con el gobierno provincial que aportó maquinaria para ampliar la superficie sembrada, con 370 hectáreas que se sumaron a las 500 que ya venía trabajando, sembrando trigo, avena, ensayos con arvejas y lino, y “salió todo perfectamente, así que ahora tengo cerca de 800 hectáreas en producción y estamos ampliando, haciéndolo en forma extensiva, siempre con el objeto de hacer dos o tres años cereales, para después meter festuca y pasto ovillo”.

Como prueba de lo exitosa que es esta experiencia, el productor aseguró que este año lograron alrededor de 500 toneladas de cereales, entre trigo y avena, que fueron destinados a la planta de alimento balanceado provincial. En las avenas se consiguieron rindes de 3 mil a 3500 kilos.

Contar con una planta de alimento balanceado en la provincia implica un importante ahorro en los costos, porque el producto llevado desde provincias del norte tiene un 50% de componente extra de flete.

Ganancias en ganadería

Este crecimiento también tuvo su contraparte en la ganadería, pasando de tener 300 vacas, a contar con pasturas para alrededor de 1200. Además, aprovechan los rastrojos de los cereales para armar rollos y utilizarlo para engorde de los animales.

“Transformé un tercio de la estancia en pasturas que me permitieron subir muchísimo la cantidad y calidad de los animales. Estoy vendiendo los gordos en 260 a 270 kilos, que es un peso fantástico”, valoró el ganadero.

La experiencia conjunta con el gobierno santacruceño también le ofrece una alternativa productiva al establecimiento: “Nosotros vendemos el ternero al destete y lo mandamos a feedlots. Ahora podemos empezar a encarar el engorde aquí mismo, porque nos podremos quedar con el novillito de 260 kilos y llevarlo a 420 y venderlo terminado”.

Para diversificar la producción también están incursionando en la cría de ovinos, y producen ajos y papas, todo con increíbles resultados.

“Es mucho lo que se puede hacer en Santa Cruz, porque toda la franja de la cordillera tiene 350mm, y muy buena tierra, con un 9% de materia orgánica. Por eso todo esto está siendo una revolución y el gobierno provincial tiene la intención de aportar máquinas para sembrar y hacer algo intensivo en los campos que se pueda”, graficó Barcena.

Turismo patagónico

Como principal alternativa financiera, la estancia aprovecha los paisajes naturales de la Patagonia, con un emprendimiento turístico que incluye la excursión “Cerro Frías”, y dentro de sus 4 mil hectáreas está instalado el hotel “Eolo”.

“Todas las pasturas y sembrados que tenemos en el valle ayudan a reforzar el paisaje y nuestro proyecto turístico”, reconoció Barcena.

Por Pablo Salinas

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