Ganadería
15/05/26
Mercados externos: Crece la incertidumbre por la política comercial
Cuando todo parecía alinearse para que Argentina asumiera un rol preponderante en los principales mercados de carne vacuna, la política comercial vuelve a intervenir modificando las reglas de juego.
El 2026 se presenta como un año en el que las tres principales economías que definen el pulso de la demanda global de carne ofrecen a Argentina condiciones particularmente favorables de acceso a sus mercados: Unión Europea, China y Estados Unidos.
En primer lugar, dentro de la Unión Europea, Argentina mantiene una posición sumamente consolidada en términos de trayectoria comercial. De las 65.000 toneladas de carne vacuna adjudicadas bajo la Cuota Hilton, el país representa cerca del 45%, además de la sólida inserción lograda por fuera de ese contingente.
Sobre esa historia comercial intentó apoyarse Argentina al momento de negociar con sus socios del Mercosur la distribución del nuevo cupo otorgado al bloque, cuyo primer tramo entró en vigencia a comienzos de este mes.
Se trata de una primera etapa de 11.000 toneladas equivalente carcasa habilitadas para este año, que luego continuará ampliándose gradualmente hasta alcanzar una cuota final de 99.000 toneladas en 2031. Sin embargo, más allá del volumen total acordado, aún resta consensuar el criterio de distribución entre los países miembros del Mercosur: Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
Ante la falta de acuerdo previo a su entrada en vigor, el mecanismo que regirá transitoriamente será el de “primero llegado, primero servido”. Bajo este esquema, las exportaciones se ejecutan según el orden de arribo a la aduana de destino, sin asignaciones específicas para cada país miembro.
En definitiva, se trata de un sistema que favorece a los orígenes con mayor capacidad operativa y velocidad de ejecución. Claramente, un mecanismo más beneficioso para el comprador que para el vendedor, al privilegiar volumen por sobre precios.
En este contexto, se espera que las negociaciones se intensifiquen una vez que las operaciones comiencen a acelerarse y el sistema transitorio sea puesto a prueba.
Al 30 de abril, Argentina había ejecutado 27.774 toneladas, es decir, cerca del 95% del cupo inicial de 29.389 toneladas que vence el próximo 30 de junio. Por lo tanto, para acceder a estas 11.000 toneladas adicionales deberá competir agresivamente para lograr prioridad de ingreso.
En el caso de China, la posición privilegiada de Argentina no proviene —como ocurre en Europa— de una larga trayectoria comercial, sino de una consolidación mucho más reciente. Argentina fue uno de los proveedores que reaccionó con mayor rapidez ante la irrupción de este nuevo gran demandante global y logró sostener una participación relativamente estable, aun en un contexto de fuerte crecimiento de todos los orígenes exportadores.
Actualmente, Argentina aparece entre los países más beneficiados tras la distribución de cuotas de salvaguarda. Para 2026 cuenta con una cuota anual de 511.000 toneladas, prácticamente el mismo volumen que viene colocando en los últimos años. La situación contrasta con la de Brasil y Australia —principales damnificados por el nuevo esquema— que, habiendo recibido cupos considerablemente inferiores a su desempeño histórico, ya habrían agotado cerca del 50% y 75% de sus respectivas adjudicaciones.
Frente a este escenario de agotamiento anticipado de cupos —especialmente en Brasil— comenzó a tomar fuerza la hipótesis de un segundo semestre mucho más favorable para Argentina, con potencial presión alcista sobre los valores de compra a medida que aumente la necesidad de abastecimiento previa a las festividades de fin de año.
Sin embargo, en los últimos días comenzaron a circular versiones sobre un eventual cambio en el cómputo de cuotas por parte de China. No se descarta que, con el objetivo de evitar presiones inflacionarias internas, el gobierno chino decida flexibilizar las condiciones de acceso para garantizar su abastecimiento.
De confirmarse esta modificación, Brasil volvería a posicionarse como el principal beneficiado y, al mismo tiempo, como el mayor factor disruptivo del mercado por el enorme volumen exportable que aún conserva.
Por ahora no existen cambios oficiales respecto del esquema originalmente anunciado por China. No obstante, el mercado permanece expectante ante posibles novedades que puedan surgir durante la próxima feria SIAL, que tendrá lugar en Shanghái entre el 18 y el 20 de mayo.
Mientras tanto, aún se desconoce el impacto interno que este agotamiento de cuotas podría generar en Brasil. El escenario podría derivar tanto en una desaceleración del ritmo de faena como en un redireccionamiento de embarques hacia otros destinos, particularmente Estados Unidos.
Y es precisamente Estados Unidos —tercer gran pilar del comercio mundial de carnes— quien parece estar moviendo piezas clave sobre el tablero. Allí es donde la política comercial se vuelve extremadamente pragmática y, por ende, impredecible.
A pocas horas de publicarse este informe, trascendió un cambio de enorme relevancia en la política comercial norteamericana, con potencial impacto sobre el mercado mundial de carnes. Según publicó The Wall Street Journal, la administración Trump estaría evaluando implementar de manera inmediata una serie de medidas destinadas a contener la escalada de precios internos de la carne vacuna e incentivar simultáneamente la recomposición del rodeo mediante asistencia crediticia directa a productores ganaderos.
Sin dudas, el punto más relevante dentro de este paquete de medidas se concentra en el corto plazo: la decisión del gobierno norteamericano de suspender temporalmente los contingentes arancelarios para las importaciones de carne vacuna provenientes de todos los países.
La medida busca incrementar el ingreso de producto importado a menor costo y, de este modo, contener los precios domésticos en un contexto de creciente presión inflacionaria, con un IPC que habría alcanzado el 3,3% interanual, su nivel más alto desde mayo de 2024.
Hasta el momento, una vez agotadas las cuotas asignadas a los distintos países exportadores, la carne vacuna abonaba un arancel del 26,4%. En este escenario, Argentina gozaba de una posición claramente privilegiada tras la ampliación de su cupo específico de 20.000 a 100.000 toneladas anuales libres de arancel, frente a otros países con cuotas más reducidas y prácticamente agotadas.
Al 30 de abril, Argentina había ejecutado 30.790 toneladas, apenas un 30% de la cuota total asignada para 2026, posicionándose así entre los países potencialmente más perjudicados por esta medida.
Por el contrario, Brasil volvería a aparecer como el principal beneficiado. Tras agotar rápidamente el cupo general otorgado a terceros países —de apenas 52.000 toneladas— sus exportaciones ya estaban ingresando abonando el arancel adicional del 26,4%.
Aun así, durante los primeros cuatro meses del año Brasil colocó en Estados Unidos un volumen muy superior al cupo total, unas 135.600 toneladas de carne vacuna, un 12,5% más que en igual período del año anterior y a valores promedio un 20% superiores, dato que demuestra su enorme fortaleza competitiva.
Como si esto fuera poco, este viernes tendrá lugar otra cumbre de trascendental relevancia: el encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping, del cual el mercado espera posibles definiciones respecto de las licencias de exportación estadounidenses hacia China.
Las especulaciones apuntan a un eventual entendimiento que permita a Estados Unidos renovar las habilitaciones de exportación hacia China, restituyendo a más de 400 plantas procesadoras de carne vacuna que perdieron acceso durante el último año tras el vencimiento de permisos otorgados entre marzo de 2020 y abril de 2021.
Según datos de las aduanas chinas, esto representa aproximadamente el 65% de las plantas que alguna vez estuvieron registradas.
Se trata de otra carta que la Administración Trump estaría utilizando para morigerar el eventual rechazo que podría generar la apertura importadora dentro del sector ganadero norteamericano, históricamente clave dentro de su base electoral.
Una verdadera encrucijada política de cara a las elecciones legislativas de noviembre: contener la inflación y los precios internos o preservar el respaldo del electorado rural. En definitiva, un movimiento de política doméstica con profundas implicancias sobre el comercio global de carne vacuna e impacto directo sobre la fortaleza que, hasta entonces, gobaza cómodamente Argentina.
Fuente ROSGAN
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