La foresto industria argentina se prepara para recibir inversiones internacionales
Después de 20 años de estancamiento, el sector se prepara para dar un salto en inversiones que se transformará en desarrollo para la región.
Después de dos décadas en las que las inversiones miraban hacia otros sectores y un retraso de 40 años en el parque tecnológico, la foresto industria se prepara para vivir un esperado crecimiento con la llegada de capitales internacionales y el impulso de nuevos mercados que incentivan a las medianas y grandes empresas nacionales a mejorar su producción.

Argentina cuenta con 1.3 millones de hectáreas de plantaciones forestales que proveen al 95% de las industrias de celulosa, papel, madera aserrada, tableros, construcción, resinas y energía. El 80% de esas plantaciones se encuentran en las provincias de Misiones, Corrientes y Entre Ríos y en el Delta de la provincia de Buenos Aires.
Si bien hoy el sector está exportando por arriba de su promedio histórico, alrededor de 800 millones de dólares, “Argentina quedó rezagada en inversiones a pesar de tener mejores condiciones que Uruguay y Paraguay, países que en las últimas décadas tuvieron un crecimiento exponencial al igual que Brasil y Chile”, explica Claudia Peirano, directora ejecutiva de la Asociación Forestal Argentina (AFoA) y agrega que “en los últimos 20 años en Brasil se invirtieron 25 mil millones de dólares en plantas de celulosa y en Uruguay alrededor de 5 mil millones de dólares”.
Inversiones que entusiasman
Con un mercado interno que aún no se recupera debido a la caída de la demanda y los bajos precios de la madera, para la directora ejecutiva de AFoA, el contexto político actual y la aprobación del RIGI y “súper RIGI” -Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones-, alimentan las expectativas de una ola de inversiones que ya están llegando para la cadena foresto industrial que “tiene todas las posibilidades para crecer”.
La provincia de Corrientes es la gran elegida para las nuevas inversiones. Entre los anuncios más importantes se destaca la construcción de la primera planta de producción de celulosa fluff, el insumo clave para pañales, toallas femeninas y artículos médicos. Con una inversión de 2 mil millones de dólares, se convertirá en la planta más grande del mundo que estará enfocada al mercado externo Premium. “La iniciativa es de capitales nacionales pertenecientes a la familia Aranda con financiamiento internacional y estará productiva en 4 años, con una previsibilidad de exportación de 800 millones de dólares”, anticipa Peirano.

Otra novedad que dinamizará a la provincia será la planta de CLT (Cross Laminated Timber), el sistema de ingeniería de madera para construcciones en altura que permite realizar edificios de hasta 18 pisos totalmente en madera. “En Europa es un boom y Argentina se puede posicionar perfectamente en este sistema de construcción que es más rápido, carbono neutro y los materiales son renovables”.
También se espera la llegada de 30 millones de dólares de inversores chinos para resinas y la construcción de un aserradero de gran tamaño al sur de Corrientes. “Todo esto se suma a la importante inversión de más de 100 millones de dólares que hizo hace algunos años la empresa austríaca Acon Timber en la localidad de Virasoro, la planta más grande de aserrado que tiene en el país con un galpón de 6 hectáreas”, recuerda la representante de AFoA.
Una industria en movimiento
Si bien la mayoría de los segmentos relacionados a la foresto industria tienen en el mercado interno sus mayores compradores, fue a partir de la pandemia cuando muchas empresas comenzaron a exportar. En un principio, la celulosa y el papel lideraron las exportaciones, pero actualmente esos sectores fueron superados por la madera cerrada. Con una cadena industrial que contempla alrededor de 100 mil empleos formales y 2 mil pymes vinculadas al sector, representa alrededor del 2% del PBI.
De acuerdo con el último censo industrial, el promedio de edad de las máquinas es de 40 años. Asimismo, en el último tiempo “se ve un esfuerzo importante por parte de las pymes madereras de mejorar la tecnología y los procesos, para aumentar su productividad y ganar en competitividad”, afirma la directiva.
Conciencia sostenible
Según datos de AFoA, alrededor de la mitad de la madera producida en Argentina ya tiene una certificación por gestión sostenible con sellos reconocidos internacionalmente. “Esto da muchas ventajas para entrar a los mercados Premium de alta exigencia que requieren maderas con trazabilidad y gestión sostenible”, dice su representante.
A su vez, los bosques gestionados pueden generar créditos de carbono y son un gran atractivo para atraer divisas, posicionándose como una gran oportunidad para el sector forestal.

Por otra parte, Argentina tiene una amplia tradición en madera sólida, por lo que un punto clave a tener en cuenta es el tratamiento de los desperdicios. La directora ejecutiva cuenta que “de cada árbol que llega al aserradero, el 40% se convierte en madera aserrada y el resto es residuo (aserrín) que se convierte en subproducto a utilizarse en celulosa, papel, tableros de MDF, energía o pellets”. Es por ello que, para cumplir el ciclo de la economía circular, el aserradero necesita de las industrias que den valor a este residuo.
Cuentas pendientes
Ante la llegada de las nuevas inversiones, Claudia Peirano asegura que el sector está capacitado para crecer, sin embargo, es importante atender las demandas de necesidades impositivas y de infraestructura para ser más competitivos: “Lo que nos falta es mejorar la competitividad tranquera afuera en logística y transporte, carga impositiva, ingresos brutos exportables. Todo lo que tiene que ver con el costo país que sigue siendo muy fuerte. La diferencia entre una exportación de un contenedor que sale de Argentina es 3 o 4 veces más que lo que cuesta en Brasil o Chile”.

Un punto clave es la reforma de la Ley 26.737 de Tierras: “Uno de los motivos por los cuales no ha habido inversiones extranjeras en este tipo de plantas en el país es porque las industrias no pueden venir con una tenencia de forestación asegurada para la provisión de madera”, comenta.
Solo la provincia de Corrientes que hoy tiene 500 mil hectáreas, con la puesta en marcha de la nueva planta de fluff puede aumentarlas a 2 millones, sin afectar bosques nativos y con foresto ganadería. “Para aumentar las plantaciones forestales lo que se necesita es una industria que la demande y la demanda de madera tiene los precios más bajos del mundo en Argentina, lo cual no es bueno para el forestador ni es incentivo para plantar más. Por eso con el ingreso de las nuevas inversiones, el punto central es cómo se promueve el aumento de plantaciones”, concluye.
Por Paola Papaleo
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