Raquel Chan, la científica argentina que llevó la agrobiotecnología al máximo reconocimiento mundial
La investigadora fue distinguida con el Premio Internacional L’Oréal-UNESCO Por las Mujeres en la Ciencia 2026, por haber transformado los fundamentos de la biología vegetal en innovación agrícola, convirtiéndose así en la primera científica reconocida por sus aportes a la agrobiotecnología.
La ciencia argentina volvió a ocupar un lugar de privilegio en el escenario internacional. La investigadora Raquel Chan fue distinguida con el Premio Internacional L’Oréal-UNESCO Por las Mujeres en la Ciencia 2026, en representación de América Latina y el Caribe, por una trayectoria dedicada a transformar la biología vegetal en soluciones concretas para la producción agropecuaria.

El reconocimiento marca un doble hito: además de convertirla en la 12va científica argentina en recibir esta distinción internacional, es la primera vez que el premio reconoce a una investigadora por sus aportes a la agrobiotecnología, una disciplina clave para afrontar los desafíos de la seguridad alimentaria y el cambio climático.
Investigadora superior del CONICET, profesora de la Universidad Nacional del Litoral y directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL), Chan fue premiada por descubrir genes y mecanismos biológicos que permiten aumentar la tolerancia de los cultivos a condiciones ambientales adversas. Sus investigaciones dieron origen al desarrollo de variedades de trigo, maíz, soja y arroz más resistentes a la sequía, contribuyendo a producir más alimentos sin necesidad de ampliar la frontera agrícola.

Photo Nicolas Gouhier
Uno de los desarrollos más conocidos de su equipo fue la tecnología HB4, que logró trascender el laboratorio y convertirse en una innovación disponible para el sector productivo. Al observar que algunas plantas toleran más tiempo la falta de agua, la investigación consistió en aislar genes de girasol e incorporarlos en plantas que no los tenían como soja, maíz y trigo. El resultado fue que las plantas con HaHB4 toleran períodos mucho más largos sin agua. “Este gen ganó notoriedad porque llegó al mercado a través de la empresa Bioceres, pero también trabajamos con otros genes: tolerancia a inundación, resistencia a estrés oxidativo y mayor producción. Siempre buscamos aumentar el rendimiento en los mismos territorios, sin expandir la frontera agrícola”, señaló.
Chan destacó el valor de la articulación entre el sistema científico y el sector privado: «Es una maravilla ver una investigación de tantos años llevada a la práctica. Lo más importante es el ejemplo de que las investigaciones pueden convertirse en un producto de mercado«.
Sin embargo, ese avance representa solo una parte de un camino mucho más amplio que la investigadora ya lleva más de 4 décadas transitando. Actualmente, el equipo que dirige trabaja en nuevas tecnologías de edición génica para desarrollar cultivos más tolerantes al déficit hídrico y a otros factores ambientales, siempre con el objetivo de incrementar la productividad, reducir el uso de insumos y avanzar hacia sistemas agrícolas más sostenibles.
Mujeres que transforman la ciencia
En la edición 2026 del Premio Internacional L’Oréal-UNESCO Por las Mujeres en la Ciencia, las cinco galardonadas en representación de diferentes regiones fueron seleccionadas por un jurado internacional independiente, entre un número récord de 504 candidaturas procedentes de 89 países. “Haber sido elegida por un comité seleccionado por la UNESCO y Loreal, como la mejor en ciencias biológicas para toda América Latina y el Caribe es un honor muy grande, es muy importante que den un premio para las mujeres que hacemos ciencia”, expresó Raquel Chan.

La selección de este año destacó el importante papel en la solución de desafíos globales de salud y medio ambiente, desde la ingeniería de tejidos y la investigación genómica hasta la innovación agrícola y el impacto de la nutrición en la salud mental. Así, el 11 de junio la científica argentina recibió el premio en la Sede de la UNESCO en París, junto a sus cuatro colegas: la Profesora Liesl Zühlke (África y los Estados Árabes), la Profesora Felice Jacka (Asia y el Pacífico), la Profesora Sarah A. Teichmann (Europa) y la Profesora Gordana Vunjak-Novakovic (América del Norte).
El premio pone en valor el papel de las mujeres en la investigación científica. Chan considera que Argentina ha logrado avances significativos en materia de igualdad de oportunidades y destaca que el país cuenta con una de las mayores participaciones femeninas en investigación de la región. «Hoy hay más mujeres jóvenes que se interesan por la ciencia porque pueden combinar su vida familiar con la investigación. En ese sentido Argentina está muy avanzada«, sostiene. También remarca que el país reúne dos fortalezas: «Tenemos una ciencia de muy buen nivel y muchas mujeres que han llegado a destacarse«.
Aunque reconoce que todavía existen desafíos para que más investigadoras accedan a posiciones de liderazgo, observa una tendencia positiva: «Las mujeres argentinas son iguales de capaces que los hombres y cada vez ocupan un rol más protagonista en la ciencia«.
En la actualidad, las mujeres sólo representan poco más de uno de cada tres investigadores en el mundo (31,7%), según datos de la UNESCO. Sin embargo, la Argentina sobresale en la región por su alto porcentaje de mujeres en investigación y reconocimientos internacionales. En este sentido, el 53,6% de las personas investigadoras en el país son mujeres, ubicándose en el cuarto puesto regional en el programa Women in Science, según la Fundación L’Oréal. A su vez, ya son 12 las científicas argentinas que recibieron el Premio Premio Internacional L’Oréal-UNESCO Por las Mujeres en la Ciencia.
Un instituto pensado para la innovación
Desde su creación en 2008, Chan dirige el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL), un centro de investigación nacido de la articulación entre el CONICET y la Universidad Nacional del Litoral con sede en la ciudad de Santa Fe. Sus objetivos fundamentales son el desarrollo de investigaciones y tecnologías en las distintas disciplinas científicas relacionadas con la Biotecnología aplicada a la producción agrícola, la transferencia de tecnología al sector productivo, la provisión de productos y servicios a la sociedad y la formación de recursos humanos especializados de excelencia. Para ello, cuentan con espacios para investigación, cámaras de cultivo, invernadero y un espacio para ensayos a campo.
En el Instituto trabajan distintos grupos de investigación entre los que se destacan los dedicados a comprender cómo responden las plantas a diferentes situaciones de estrés ambiental y a desarrollar tecnologías que permitan producir más y mejor con menor impacto ambiental. «El IAL fue una creación nuestra, no existía un instituto de estas características y hoy es un espacio donde mucha gente puede desarrollarse profesionalmente en la ciencia. Estoy muy orgullosa«, señala.

Para Chan, el futuro de la agrobiotecnología estará marcado por la búsqueda de soluciones que permitan enfrentar la escasez de agua, los efectos del cambio climático y la necesidad de producir alimentos de manera cada vez más sostenible.
Al momento de definir qué distingue a un investigador, la científica no duda en señalar que la resiliencia es más necesaria que la sabiduría. «Para ser científico hay que tener pasión, soportar mucho el fracaso, poder levantarse cuando las cosas no salen y seguir adelante. Todo eso es mucho más importante que la inteligencia«. Y resume el espíritu que ha guiado toda su carrera, con una frase que sintetiza la esencia de su investigación: «Ser científico es continuar siendo un niño y seguir preguntando por qué, la única diferencia es que en el laboratorio uno trata de contestar esas preguntas«.
Por Paola Papaleo
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