Certificaciones y tecnología para transformar el trabajo rural

Certificaciones y tecnología para transformar el trabajo rural

El Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Rurales (RENATRE),  impulsa la Certificación en Prácticas Laborales Sostenibles y el Programa de Empleo Rural, dos herramientas gratuitas que buscan garantizar derechos laborales, mejorar la empleabilidad y fortalecer la competitividad de las cadenas agroalimentarias exportadoras.

El trabajo rural argentino atraviesa un proceso de transformación que combina formalización laboral, capacitación y digitalización. Así lo explicaron a Expoagro desde el Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Rurales (RENATRE), que en los últimos meses puso en marcha dos iniciativas centrales para modernizar el sector: la Certificación Empresarial en Prácticas Laborales Sostenibles (PLS) y el Programa de Empleo Rural (PER).

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La Certificación PLS «otorga un sello anual y renovable, gratuito para todos los empleadores registrados en RENATRE, que distingue a las empresas rurales que acrediten el cumplimiento de la legislación laboral vigente y promueven buenas prácticas vinculadas a la capacitación, la seguridad y la salud en el trabajo», explicaron desde el organismo. Y agregaron que la relevancia de esta herramienta es creciente porque «la sostenibilidad no se agota en lo ambiental» y, cada vez más, los consumidores exigen que se involucre en los modelos de negocios el cumplimiento efectivo de los estándares laborales establecidos por la ley argentina.

Sin embargo, el camino hacia mejores condiciones laborales en el campo no está exento de obstáculos. En referencia a los principales desafíos, desde RENATRE señalan la necesidad de «contar con una conectividad en todo el ámbito rural que permita acceso a la educación, a la salud, a la información, a la oferta de empleos», a lo que se suma la falta de innovación tecnológica enfocada en la registración de los trabajadores. A esto se agrega otro factor estructural: la estacionalidad de la producción, que «demanda una mayor respuesta en tiempo de auge de producción para llegar a registrar en las épocas de cosechas y/o empaque», sumado a la dispersión de los puestos de trabajo en el sector.

Pese a las dificultades, el organismo se manifiesta optimista y considera que se trata de «un verdadero desafío que creemos que es posible de mejorar con una política pública que acompañe en este sentido, el uso de tecnología y mayores oportunidades», indican.

El Programa de Empleo Rural

En marzo de este año, RENATRE lanzó el Programa de Empleo Rural (PER), «orientado a promover el empleo formal, mejorar las competencias de trabajadores y trabajadoras rurales, fortaleciendo la productividad y competitividad de las unidades agropecuarias y forestales de todo el país». Se trata de un servicio gratuito de intermediación laboral que conecta la oferta y la demanda de fuerza de trabajo en el sector agropecuario.

Actualmente, el Registro realiza entrevistas personalizadas a trabajadores y trabajadoras que perciben una prestación por desempleo, con el objetivo de construir perfiles laborales detallados que sirvan para vincularse con búsquedas activas. Quienes no perciben esa prestación pero desean trabajar en el sector también pueden sumarse dejando sus datos en el sitio web del programa. Según precisaron desde el organismo, ya se relevaron «más de 5000 perfiles».

Del lado de las empresas, la vinculación es igual de sencilla: pueden cargar anuncios de posiciones a cubrir a través del portal de RENATRE. «La empresa completa de manera online campos requeridos para la búsqueda y desde el Registro le enviamos información de candidatos y candidatas disponibles, que cuentan con las competencias demandadas para ocupar la posición», explicaron, y aclararon que la participación no implica ninguna obligación de contratación ni genera costos.

El programa también apunta a identificar brechas entre lo que demanda el mercado laboral y los perfiles disponibles, información que luego se utiliza para potenciar la oferta de capacitaciones en habilidades técnicas y blandas.

De este modo, el vínculo entre buenas prácticas laborales y acceso a mercados internacionales es cada vez más directo. «Las cadenas agroalimentarias exportadoras enfrentan compradores que auditan cada vez más las condiciones laborales de origen», indicaron desde RENATRE. En ese contexto, la Certificación PLS «se consolida como una herramienta de referencia para las empresas rurales que buscan fortalecer su competitividad, responder a las demandas de los mercados y demostrar su compromiso con el trabajo registrado y de calidad».

En materia de productividad, el organismo destacó que la intermediación laboral formal también aporta lo suyo: el PER «contribuye a acortar tiempos de búsqueda y de selección, y a cerrar las brechas entre lo que demanda el mercado y las habilidades de las cuáles dispone la actual fuerza laboral», explicaron.

Capacitación, formalización y tecnología

Consultados sobre los ejes que sostienen un entorno laboral seguro, desde RENATRE fueron contundentes: capacitación, formalización y nuevas tecnologías son «los tres pilares de un entorno laboral seguro y sostenible», resaltaron.

En el plano de la capacitación, el Registro despliega una agenda federal permanente, cuyas actividades pueden consultarse en su sitio web.

Tendencias 

De cara al futuro, desde RENATRE identifican una oportunidad de fondo: el trabajo formal, registrado y de calidad «no es un objetivo en tensión con el aumento de la productividad en el agro», sino que «comparten la misma agenda».

Y señalan tres tendencias claras. La primera es la integración de la dimensión laboral en los esquemas de sostenibilidad productiva, reflejada en la intención de algunas provincias de incorporar la Certificación PLS a las Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA). La segunda es el creciente respaldo institucional, y como ejemplo destacan los casos de las legislaturas de Mendoza, Corrientes, San Luis, Tierra del Fuego y Santa Fe, que ya declararon de interés la certificación, y otras jurisdicciones están próximas a hacerlo, en un proceso que cuenta con la asistencia técnica del Proyecto de Conducta Empresarial Responsable para América Latina y el Caribe (CERALC), iniciativa liderada por la OIT y la OCDE y financiada por la Unión Europea. 

La tercera tendencia es la profesionalización del mercado de trabajo rural a través de herramientas como el PER, cuyo objetivo de largo plazo es conformar una red actualizada de perfiles laborales disponibles, con asistencia técnica personalizada tanto para empresas como para trabajadores durante los procesos de selección.

Por Marizú Olivera Orquera.

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