La alfalfa argentina busca blindarse del clima con tecnología de secado para consolidar su perfil exportador
Frente a la alta frecuencia de lluvias que afecta la calidad del heno local, el sector apuesta por plantas de secado distribuido y recompactado para independizarse del clima. El contexto económico muestra un crecimiento de las ventas externas del 92% interanual en el primer trimestre. Con el impulso del Clúster Alfalfa Córdoba y el INTA Manfredi, el negocio forrajero busca hacer frente a la lógica del clima y las dificultades del mercado interno para dar solución a una cadena que enfrenta dificultades en años niño.
La producción de alfalfa en Argentina atraviesa un escenario de contrastes. Mientras la última campaña expuso las históricas dificultades climáticas del mercado interno, el sector inicia una reconversión tecnológica estratégica para consolidar su inserción en el mercado internacional.
Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, durante el primer trimestre del año las ventas externas alcanzaron las 93.974 toneladas, lo que representa un incremento interanual del 92% respecto al mismo período de 2025.

Gastón Urrets Zavalía, coordinador del Clúster Alfalfa Córdoba y referente en Henificación del Grupo Alfalfa del INTA Manfredi, analizó la coyuntura del negocio y las transformaciones en marcha que prometen cambiar el rumbo de la actividad.
El laberinto climático
La última campaña dejó en evidencia la vulnerabilidad del productor local ante las variables climáticas. «La situación de mercado interno es compleja, hay una sobreabundancia de productos y donde los años lluviosos hacen que la alfalfa valga poco, mientras los costos siguen avanzando», describió Urrets Zavalía. Esta coyuntura genera un escenario complejo y «seguramente riesgoso» para los próximos ciclos.
De acuerdo con los datos técnicos del Clúster, el principal obstáculo en Argentina radica en la humedad del heno. Actualmente, entre el 40% y el 60% de lo que se produce localmente se logra con mala calidad debido a la alta frecuencia de lluvias.
Esta realidad impide replicar de forma directa los esquemas de los principales jugadores globales: «Nosotros no le podemos copiar el modelo económico del negocio de la alfalfa a los dos principales exportadores mundiales de alfalfa que son EEUU y España», remarcó el técnico.
Urrets Zavalía detalló que Estados Unidos exporta principalmente desde sus estados del oeste, una zona hiperárida y bajo riego. «Entonces no tiene un problema que le caiga la lluvia sobre la andanada cortada», explicó.
En contrapartida, en Argentina la época de crecimiento y cultivo coincide con los períodos de alta frecuencia de precipitaciones. «Lamentablemente estamos haciendo alfalfas que por mala calidad terminamos tirando a la basura o con precios muy malos un gran volumen«, argumentó el especialista.
La ventana tecnológica
Por su parte, España basa su modelo en la deshidratación mediante grandes trómeles de secado (cilindros con flujo de aire caliente). Si bien esta tecnología existe en el país en regiones como Traslasierra (Córdoba) o Santiago del Estero, Urrets Zavalía aclaró que «no son las que se van a generalizar entre los productores, porque son tecnologías para grandes inversores que demandan a la vez mucho trabajo y logística».
Ante esto, la estrategia nacional se orientó a la búsqueda de alternativas accesibles de secado distribuido. El plan actual contempla la puesta en marcha de tres plantas nuevas y la necesidad de otras 15 distribuidas en el territorio, con foco en Córdoba y Santa Fe.
Estas nuevas apuestas ya registran hitos concretos en la provincia de Córdoba, en Jesús María, con una planta con tecnología canadiense de inyección de aire con púas; en Carrilobo con tecnología española alternativa mediante sistema de cama de aire, y en San Francisco con un sistema de inyección de aire tipo canadiense, pero con desarrollo e ingeniería argentina.
El referente destacó que el proceso requiere de forma obligatoria dos instancias combinadas: el desecado y el recompactado: «Hay que darle más densidad, si no estamos trasladando aire en un mismo contenedor que tiene costo fijo», razonó.
La meta de estos centros de acopio es absorber los volúmenes de alfalfa argentina para canalizarlos formalmente hacia el exterior.
Mercado global en alza
A pesar de los desafíos domésticos, el negocio global de la alfalfa exhibe una demanda sólida y en crecimiento continuo, impulsado por transformaciones estructurales en la ganadería mundial.
«Ocurre una concentración de los negocios», explicó Urrets Zavalía, fenómeno de escala que en Argentina genera una tasa de desaparición y absorción del 1,9% anual de tambos, y trepa hasta el 4% en Europa, con la consiguiente mayor cantidad de animales por unidad de superficie.
Al reducirse la superficie de pastoreo directo por razones de eficiencia, la alimentación se traslada a comederos bajo el sistema de ración totalmente mezclada (TMR). Esta dieta combina silajes de maíz con heno de alfalfa, lo que dispara la necesidad de fibra de alta calidad.
El ejemplo más radical de este proceso es China. En el año 2002, el gigante asiático prácticamente no importaba heno de alfalfa. Hoy, a partir de la industrialización y concentración de sus tambos, absorbe cerca de un tercio de todo el mercado mundial de alfalfa.
Si bien el heno de fibra larga (fardos y megafardos recompactados) sigue dominando ampliamente el comercio internacional, el Clúster de Alfalfa destaca el fuerte avance del pellet (heno de fibra corta). Este formato es el que registra mayor tasa de crecimiento en los últimos años debido a su facilidad para la logística, distribución y preparación de raciones en fábricas de alimentos balanceados.
Para la cadena de la alfalfa argentina, la incorporación de tecnología de secado marca un punto de inflexión. «Estamos en un tiempo bisagra», concluyó Urrets Zavalía, augurando que el fin de la dependencia climática abrirá el camino para superar los registros de las campañas récord de exportación recientes y dar parte de la solución que los productores, la cadena de valor de la alfalfa y el mercado interno necesitan.
Por Pablo Salinas
En caso de replicar este contenido en su totalidad o parcialmente, por favor citar como fuente a www.expoagro.com.ar en el primer párrafo y al final de la nota.
Compartir