Cuenta regresiva: ¿Cómo aprovechar el boom ganadero en el último trimestre del año?

Cuenta regresiva: ¿Cómo aprovechar el boom ganadero en el último trimestre del año?

Ante un escenario positivo con buenos precios de venta, el asesor de empresas agropecuarias, Juan Elizalde, analiza cuáles son las principales estrategias que debe evaluar el productor para finalizar el año con rentabilidad.

La ganadería argentina atraviesa uno de los mejores momentos en cuanto a precios y expectativas de los últimos años. El valor del ternero, el novillo y los vientres se revalorizó y los remates de cabañas también reflejan ese renovado interés por la actividad. En este contexto, “el desafío ahora es transformar ese escenario favorable del boom ganadero en rentabilidad concreta” afirma el ingeniero agrónomo Juan Elizalde, asesor de empresas agropecuarias y titular de la consultora Elizalde & Riffel.

Este año reafirma los buenos momentos que está viviendo la ganadería desde el año pasado”, señala el especialista en forrajes y nutrición animal. En su análisis, los últimos cuatro años estuvieron marcados por una fuerte recuperación de los precios ganaderos, aunque advierte que vender a valores elevados no alcanza si detrás no hay una producción capaz de sostenerlos. “Si tenés buenos precios pero la producción es baja, el margen bruto y la rentabilidad van a seguir siendo bajos”, resume. Por eso, considera que la oportunidad actual exige intensificar la producción y alcanzar una mayor rentabilidad por hectárea.

Un trimestre clave

Con la llegada del último trimestre, el calendario productivo adquiere especial relevancia. En la región pampeana comienza una etapa decisiva para aprovechar el crecimiento de las pasturas y convertir esa oferta forrajera en kilos de carne. “Entramos en la fase donde en la pampa húmeda nos vamos a jugar el 70% de la producción que nos puede llevar a sustentar o no el boom ganadero”, sostiene Elizalde. Los próximos tres meses serán fundamentales para generar materia seca, ajustar la carga y lograr que el pasto producido se transforme efectivamente en carne.

La recomendación, entonces, es mirar más allá del precio de venta y tomar decisiones productivas. “Fertilizar las pasturas, implementar un manejo de pastoreo rotativo y controlado, confeccionar reservas y planificar la alimentación son algunas de las herramientas que pueden generar respuestas en el corto plazo”, detalla y agrega: “Para mí es más importante esta última fase del año que la primera, porque es el momento donde el productor se juega la producción de carne en el año”.

En esta etapa, la planificación también debe contemplar el escenario posterior al verano. El productor tiene que definir qué recursos forrajeros tendrá disponibles el próximo año y evaluar alternativas como el encierre de animales después de fin de año, especialmente ante la expectativa de una mejora en el precio del novillo.

Priorizar la tecnología de base

Elizalde plantea que la intensificación no necesariamente implica incorporar maquinaria sofisticada o inteligencia artificial. Por el contrario, muchas veces la mayor oportunidad está en ordenar procesos básicos que todavía no están plenamente implementados. “Antes de sumar tecnologías con IA o utilizar aplicaciones de celulares, hay que implementar tecnología de base que es mucho más simple. Algunos ejemplos son manejo de forraje, pastoreo rotativo y controlado, herramientas para suplementar, entre otros”.

En ese sentido, la relación actual entre el precio del ternero y el costo de determinados insumos abre una oportunidad para invertir en pasturas, fertilización y suplementación. Destacó que “son inversiones con posibilidades de retorno en el corto plazo” y aclaró que “hoy lo más barato es la pastura y lo más caro es reponer el campo”. 

Las tecnologías más avanzadas, como drones, sistemas de pesaje y herramientas para ajustar las raciones también pueden aportar eficiencia, pero su utilidad depende de que previamente exista un buen manejo productivo. “Si no mirás qué pasto tenés, qué calidad tiene y cómo vas a ajustar la carga, podés tener una respuesta mala a la suplementación aunque sea el producto más inteligente que haya en el mercado”.

Un stock que se recupera, pero sigue siendo vulnerable

El escenario de precios y producción debe analizarse junto con otro dato estructural: el stock bovino argentino todavía es bajo. históricamente estuvo en 55 millones de cabezas, y hoy está en alrededor de 50 millones de cabezas, pero para que vuelva a subir es necesario generar una base forrajera acorde”, indica Elizalde. Según el especialista, la liquidación que venía registrándose se frenó y actualmente el rodeo se encuentra en una situación de equilibrio o con una leve retención. Para este año estima una recuperación moderada, de no más de 200.000 cabezas.

Pero el verdadero desafío no es solamente volver a crecer sino sostener ese crecimiento. El problema, explica, “está también en la base alimentaria sobre la que se sostiene el rodeo: alrededor del 88% de la alimentación del ganado de carne proviene de campos naturales, rastrojos, zonas inundables o susceptibles a sequía. Un fenómeno climático puede hacer que lo poco que crezca, luego se retroceda porque hay que vender por no tener comida para darle a los animales”, advierte”.

Cómo aprovechar la oportunidad

El consultor explica que el boom ganadero en Argentina está vinculado con una reducción de los stocks ganaderos a nivel mundial, asociado en buena medida a factores climáticos, y su vez al crecimiento de la demanda internacional que suma nuevos consumidores, particularmente en el sudeste asiático.

Ese contexto coloca a la Argentina frente a una oportunidad. El especialista observa condiciones favorables para que la producción crezca durante los próximos años, pero entiende que la posibilidad de capitalizar ese escenario dependerá de las decisiones que tome cada empresa. “Veo a la ganadería argentina con tres o cuatro años de impronta. Tiene dadas todas las condiciones para aumentar notoriamente la producción debido a la gran demanda mundial, las condiciones climáticas, la facilidad que tenemos para producir alimentos y a todas las condiciones productivas”, afirma. 

El último trimestre de 2026 aparece, así, como una oportunidad concreta para pasar de las expectativas a los resultados. Producir más forraje, ajustar la carga, transformar pasto en kilos de carne y planificar los recursos del próximo año serán decisiones determinantes para que el actual ciclo favorable de la ganadería pueda sostenerse en el tiempo. “El futuro es excepcional, empezó a haber un interés por cambiar el modo de producción”, afirma el consultor y concluye: “No cabe la menor duda de que el cambio es necesario y están dadas las condiciones para que suceda, quien no lo haga se quedará en el camino”.  

Por Paola Papaleo

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