Moeraki, una tradición lanera que continúa con ADN femenino

Moeraki, una tradición lanera que continúa con ADN femenino

A mediados de 1860 la familia Gibson introdujo en Argentina a la raza Romney Marsh y hoy su legado es continuado por Florencia, tercera generación al frente de la estancia, y su madre, quienes revalorizan la importancia de la actividad ovina.

Un test vocacional la llevó a estudiar licenciatura en turismo con orientación hotelera pero la pandemia le marcó su verdadera pasión: el campo. Así, en los primeros meses de 2021 Florencia Gibson dio un cambio rotundo a su vida en el barrio de Recoleta de la ciudad de Buenos Aires y se hizo cargo de la estancia familiar Moeraki en Cacharí, un pueblo del partido de Azul (prov. Buenos Aires) en el que viven 3 mil habitantes. El desafío no fue solo el cambio de profesión, sino el llevar adelante una tradición familiar de más de un siglo dedicado a la cría de ovejas.

Mónica Echegaray y Florencia Gibson.

Los Gibson fueron los primeros en introducir la raza Romney Marsh en la zona a mediados de 1860. Por eso su apellido es sinónimo de tradición ovejera y Florencia lo sabe: “Es un tema pesadito seguir con este legado, pero a la vez para mí es un súper orgullo”, dice en una entrevista que comparte junto a su pequeña hija de tres años, que también heredó el amor por los animales, y a su madre Mónica Echegaray de Gibson quien vive en Paraguay pero se encarga de la supervisión del campo desde que su marido Cosme falleció en 1998. “Tanto el abuelo de mi marido como su padre, fueron los que inculcaron la producción de Romney en Argentina”, comparte.

Historia ovejera

En el año en que la Asociación Argentina de Criadores Romney Marsh está cumpliendo 90 años, Moeraki es la cabaña activa con el registro más antiguo de lanares, lo que la llevó a protagonizar la apertura de la Exposición Rural 2026 en Palermo con su ternero llamado Tim Payne en alusión al futbolista que se hizo viral en el último mundial de fútbol que, al igual que esta raza, es de origen neozelandés.

A diferencia del ganado vacuno, la oveja “requiere mucha más atención y trabajo”, dice Mónica y lamenta que el auge de esta actividad se fuera perdiendo, sobre todo a partir de la pandemia y el surgimiento de nuevas razas y cruzamientos. “La provincia de Buenos Aires tenía muchos lanares, el consumo de lana era muy importante. Todas las estancias tenían sus majadas tanto para venta de lana como de cordero” y recuerda también aquellas “épocas en las que en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes la producción era prácticamente toda de Romney Marsh”.

El desafío de esta raza pura y tradicional, afirma la productora, es potenciar su marketing para que los planteles puedan crecer y generar más producción lanar o corderos de mayor peso para su venta. Entre sus características destaca: “Es más resistente a enfermedades, es super carnicera, muy buena madre, y tiene muy buena lana media”.

Legado familiar

Florencia heredó el amor por el campo tanto de su madre como de su padre. “Desde que nací estoy entre ovejas”, dice riendo y afirma no haber tenido ningún verano en la playa porque todas sus vacaciones las pasaba en el campo. “Tengo recuerdo de estar en los corrales, ver a mi papá tatuar a las ovejas, ponerle las chapitas a los corderos (hoy son las caravanas) y preparar a los animales para la esquila”, cuenta.

Si bien, al terminar el secundario, siguió el camino que le indicó el test vocacional, al iniciarse la pandemia decidió irse a vivir al campo mientras esperaba que reabriera el hotel donde trabajaba. Durante cinco meses compartió las tareas con su madre y siguió aprendiendo. Y, aunque pudo volver a su jornada habitual de 9 a 18 hs en Recoleta, fue solo por un tiempo porque a principios de 2021 decidió cambiar totalmente su vida. “Fue un cambio muy importante dejar la hotelería y venir a vivir al campo, pero es una forma de recordar a mi padre a quien perdí cuando tenía 11 años”, comparte. A su lado, Mónica no oculta su alegría por “ver que Florencia sigue el trabajo familiar”.

Para ambas, Moeraki con sus ovejas Romney Marsh es mucho más que una estancia. Se trata de un legado que se mantiene vivo escribiendo una historia que continúa. “Creo que mi papá estaría muy orgulloso de ver que esto sigue a pesar de todo”, expresa Florencia.

Por Paola Papaleo.

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