La Asociación de Cooperativas Argentinas y el establecimiento ubicado en Cafferata, Santa Fe, son los primeros en lograr este sello en Argentina. En América del Sur sólo tiene esta certificación el gigante brasileño Minerva. Con este estándar de calidad se abre un nicho exportable en España y Portugal.
La producción ganadera argentina sumó un logro histórico en materia de sustentabilidad y exigencia internacional. La Asociación de Cooperativas Argentinas alcanzó la certificación Welfair® para su operación de engorde bovino en el feedlot Los Aromos, ubicado en Cafferata, Santa Fe, con capacidad para 20.000 animales.
Este sello independiente, de origen español, comenzó recientemente su expansión en Latinoamérica a través de AgroGlobal, representante oficial del sello en la región.
Hasta el momento, a nivel regional solo el gigante brasileño Minerva había certificado uno de sus feedlots. Con este paso, Argentina revalida su liderazgo en la adopción de estándares de calidad.
“Para ACA, este avance permite respaldar con una evaluación externa sus prácticas de bienestar animal y aportar así, información verificable a las cooperativas, los productores y los compradores de su producción bovina. La certificación se enmarca en el trabajo de la entidad para integrar el bienestar animal, la eficiencia productiva y la sostenibilidad en su actividad ganadera”, señalaron desde la entidad cooperativa.
A partir de la experiencia en Los Aromos, ACA buscará extender progresivamente los conocimientos y las prácticas incorporadas durante el proceso de certificación a otros establecimientos y productores de la red cooperativa, con el objetivo de promover estándares verificables de bienestar animal y fortalecer la competitividad y la diferenciación de su producción bovina.
Carlos Bonetto, empresario al frente de Los Aromos, describió que “tenemos un feedlot modelo, con altísima tecnología y capacidad para 20 mil cabezas, lo cual nos permite producir anualmente alrededor de 60 mil cabezas, todo novillo de exportación, de primerísima calidad”.
Por otra parte, destacó que “contamos con la máxima categoría sanitaria otorgada por el Senasa, que establece que nuestro feedlot está aprobado para exportar conforme a lo que es la Cuota 481(también conocida como Cuota Grain Fed o High Quality Beef)”.
Un estándar que mide al animal y sus instalaciones
La certificación Welfair® no es un simple sello comercial, sino un riguroso esquema científico. Se fundamenta en el protocolo europeo Welfare Quality, desarrollado en 2009 por múltiples instituciones y considerado hoy la referencia internacional indiscutida en bienestar animal.
Nicolás Carbonell, ingeniero agrónomo y director de AgroGlobal, explicó los pilares de la evaluación: “Es una certificación independiente de tercera parte basada en un protocolo que mide indicadores basados en el animal, las instalaciones y el manejo”.
El entrevistado detalló que “tiene que ver con conceptos de salud, de alojamiento, de alimentación y de comportamiento animal. Esos son los cuatro principios en los cuales se basa el protocolo”.
El proceso de auditoría oficial, que se extiende por unas cinco o seis horas, consta de dos evaluaciones en paralelo. Por un lado, el protocolo de bienestar animal evalúa técnicamente unos 40 indicadores específicos de la especie (salud, comportamiento, entre otros), y asigna un puntaje de 0 a 100. Para aprobar la primera auditoría se requiere una base mínima de 45 puntos.
Por el otro, están los prerrequisitos: un listado de entre 30 y 50 puntos de control, al estilo de las normas ISO o similares (infraestructura, manejos, bioseguridad, accesos, capacitación del personal), que se califican de manera binaria: conforme o no conforme.
Mínimas adaptaciones y el desafío de la legislación local
De acuerdo con los técnicos de AgroGlobal, el estatus inicial de Los Aromos demostró que el sistema productivo local ya se encontraba muy bien preparado para las exigencias europeas. Tras una auditoría piloto previa para analizar las brechas técnicas, los cambios requeridos en infraestructura y manejo fueron mínimos.
Las principales adecuaciones se centraron en la optimización de los recursos hídricos. Se trabajó fuertemente sobre los bebederos, con el diseño y la implementación de un riguroso protocolo de limpieza que incluyó el desarrollo propio de un software para controlar su periodicidad y su estado. “Ese tipo de cosas, al final, no son caprichos, sino que van más para mejorar la productividad”, remarcó Carbonell.
Por otra parte, durante el proceso de certificación hubo que fundamentar algunas prácticas tradicionales de la ganadería argentina respaldadas por la normativa nacional. Un ejemplo claro es la identificación del ganado con marcado a fuego, que debió sustentarse en la legislación vigente para que se considerara válida dentro del estándar.
Pasaporte directo a las góndolas europeas
La obtención de este sello persigue un objetivo productivo, comercial y de posicionamiento estratégico: abrir un nicho de exportación sumamente específico en la distribución de España y Portugal, donde Welfair® cubre más del 90% del mercado de las grandes cadenas de supermercados. En la Península Ibérica, las grandes distribuidoras exigen este sello a toda la cadena de proveedores, desde el productor primario hasta la industria.
El plan para consolidar este canal comercial ya se encuentra en marcha. Tras certificar el eslabón del feedlot, el próximo paso consiste en auditar el eslabón industrial, en un frigorífico ubicado en la provincia de Buenos Aires.
“Una vez que estén integrados y certificados estos dos eslabones, vamos a certificar la primera caja de carne con destino a España para poder exportarla”, anticipó Carbonell.
Este logro marca un rumbo claro para la ganadería nacional y demuestra que el país está preparado para abandonar la lógica del commodity y disputar los mercados de valor agregado más exigentes del mundo.
Con respecto al posicionamiento regional frente a competidores directos, Carbonell concluyó de manera optimista: “Creo que Argentina entendió, en estos últimos años, la importancia de darle valor a la carne y no venderla tanto como un commodity, sino empezar a diferenciarla. Nosotros estamos avanzando en todo esto; hay mucho camino por recorrer, pero la iniciativa hoy está”.
Por Pablo Salinas
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