Así lo expone, Leonardo Sarquís, exministro de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires y actual director del Departamento de Agrobioindustria de la UCA, y analiza en su libro “Agrobioindustria para argentinos”, el peso de las economías regionales, el empleo, la innovación tecnológica y los desafíos de infraestructura y logística que enfrenta la Argentina para mejorar su competitividad.
La agrobioindustria constituye uno de los principales motores de la economía argentina, no solo por su participación en las exportaciones y la generación de empleo, sino también por su capacidad para impulsar el desarrollo de las economías regionales, incorporar tecnología y dinamizar las comunidades del interior del país.
Con el propósito de acercar esta realidad a toda la sociedad, el ingeniero agrónomo Leonardo J. Sarquís escribió un libro que busca explicar, de manera sencilla y con datos concretos, la importancia de las distintas cadenas de valor agrobioindustriales y su impacto en la vida cotidiana de los argentinos.
El autor de la publicación cuenta con una extensa trayectoria en el ámbito público y privado y actualmente, dirige el Departamento de Agrobioindustria y el MBA con orientación en Agrobioindustria de la Universidad Católica Argentina (UCA), además de desempeñarse como consultor, docente y fundador de CONFIagro.
Sobre el origen de su publicación “Agrobioindustria para argentinos», explicó a Expoagro que propone visibilizar el aporte del sector más allá de sus protagonistas habituales. “La IDEA principal de este libro es mostrar de manera directa, concreta y simple – para que todas las personas de la sociedad puedan ´leer´ – lo que los distintos segmentos de la agrobioindustria aportan al país, a cada municipio, localidad, provincia, y por supuesto a cada ciudadano...”, señaló y destaca que la publicación está pensada tanto para quienes desconocen la actividad como para quienes forman parte de ella. “En un libro corto, los que no están en el ´rubro´ podrán aprender e interesarse, y los que, si están, van a seguramente encontrar datos que no sabían”.
El motor productivo presente en todo el territorio
Uno de los conceptos centrales que desarrolla Sarquís es el de la agrobioindustria como un corazón productivo que late en todo el país. Esta mirada busca destacar que las actividades vinculadas con la producción agropecuaria, la transformación industrial y la bioeconomía no se concentran exclusivamente en la región pampeana, sino que atraviesan todo el territorio nacional.
“Todas las provincias argentinas, si todas, las 24, tienen (en distintas escalas) actividades agrobioindustriales”, afirmó.
El especialista destaca que el sector emplea a más de 3,5 millones de personas y que su relevancia trasciende la generación de divisas. En particular, considera que las economías regionales cumplen un papel fundamental para sostener la actividad económica y social de las comunidades.
Según explicó, su importancia radica “no simplemente por lo que puedan generar como divisas de sus producciones, sino por el arraigo, el empleo, la dinámica de cada pueblo, localidad, provincia, y la interacción con las distintas actividades entre sí”.
Desde esta perspectiva, la agrobioindustria aparece como una actividad que articula producción, industria, servicios y desarrollo territorial, con impacto directo en las oportunidades laborales y económicas de cada región.
Para explicar la importancia del sector a quienes no están familiarizados con su funcionamiento, Sarquís propone observar los productos y materiales que forman parte de la vida cotidiana. “Cuando abrimos la heladera, todo lo que vemos allí proviene de producciones agrobioindustriales”, ejemplifica.
A partir de esa imagen, amplía el concepto hacia otros ámbitos, como los muebles elaborados con madera, los materiales derivados de la bioeconomía y el crecimiento de las energías renovables.
También destaca el potencial de los biocombustibles de segunda generación, elaborados a partir de cultivos oleaginosos como camelina, carinata y canola, frente a las futuras necesidades de descarbonización del transporte aéreo y marítimo.
En términos económicos, Sarquís dimensiona el aporte del sector a partir de su participación en el comercio exterior y las inversiones productivas. Según los datos que presenta, el 63% de las exportaciones argentinas corresponde a manufacturas de origen agropecuario (MOA), mientras que durante la campaña los distintos eslabones de la cadena agrobioindustrial invierten más de USD 52.000 millones, a los que se suman USD 12.000 millones destinados a la producción primaria de alimentos y la ganadería.
Biotecnología, IA y nuevas oportunidades
Para Sarquís, la ciencia, la biotecnología, la bioeconomía y las nuevas herramientas digitales dejaron de ser elementos complementarios para convertirse en componentes centrales de las cadenas productivas. “Ya es imposible imaginar la agrobioindustria sin la intervención de la biotecnología, la bioeconomía, la innovación, las empresas AgTech, la IA; todas ellas juegan un rol central”, sostuvo.
Como ejemplo del dinamismo de este ecosistema, señaló que actualmente existen en la Argentina alrededor de 400 startups AgTech y que, según las proyecciones que menciona, ese número podría alcanzar las 700 en un plazo de cinco o seis años.
Este crecimiento podría representar la creación de 15.000 nuevos empleos y la generación de más de USD 1.500 millones adicionales. La expansión de estas empresas refleja el potencial de la innovación para desarrollar soluciones aplicadas a la producción, mejorar la eficiencia de los procesos y generar nuevas oportunidades de negocios vinculadas con el conocimiento.
Logística e infraestructura: desafíos para ganar competitividad
Sarquís advierte que todavía existen obstáculos estructurales que condicionan la competitividad del sector. En su análisis, el agregado de valor no comienza únicamente en la transformación industrial de las materias primas, sino desde las primeras etapas de la producción, mediante la incorporación de genética, biotecnología y conocimiento. “En la Argentina ya existe el ´valor agregado´ en tecnología, por ejemplo, desde la semilla (a través de la edición génica, la biotecnología, etc.), y si mejoramos nuestra competitividad en temas como logística, infraestructura, transporte, etc., nuestros costos serán menores, y podremos aportar más valor desde el origen también”, explicó.
Para dimensionar las dificultades que enfrenta el sistema logístico argentino, el especialista plantea una comparación entre los costos del transporte interno y los del comercio internacional.“No puede ser que hoy, transportar 1 tonelada de maíz desde Salta al puerto de Rosario cueste USD 70 por tonelada, y llevar la misma tonelada de Rosario a China cueste USD 40 por tonelada…algo en por ejemplo temas como este, hay que pensar en mejorar y hacerlo”.
A través de su libro, Sarquís propone ampliar la mirada sobre la agrobioindustria y reconocer su presencia en la economía, el empleo y la vida cotidiana. Su planteo invita a comprender que el desarrollo del sector no depende únicamente de aumentar los volúmenes de producción, sino también de generar condiciones para transformar ese potencial en mayor competitividad, inversión, innovación y oportunidades para las distintas regiones del país.
Por Marizú Olivera Orquera
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