Agricultura
05/08/26
Cultivos de servicios y rotación con crucíferas, apuestas en revisión para más diversificación y biodiversidad
Especialistas compartieron novedades y hallazgos sobre estas opciones de diversificación. Destacan que la superficie cultivada de brasicáceas “está camino a triplicarse”, mientras que Gervasio Piñeiro recomienda «No casarse con la vicia y el centeno”.
La inclusión de cultivos de servicios y de diferentes opciones de la familia de las crucíferas, – como colza, carinata y camelina -, en la rotación, arroja beneficios productivos y ambientales prometedores. Con cifras, datos y nuevos hallazgos, especialistas del sector abordaron el fenómeno en el marco del segundo día del Congreso Aapresid 2026 con la fuerza de Expoagro, el encuentro de la innovación agropecuaria.
Fue en el marco de dos paneles. Por un lado, “¿Cómo y por qué incorporar crucíferas a los sistemas de producción?”, integrado por Leonardo Coll (INTA Paraná), Cesar Martins Mogo y Adrián Moriconi (Aapresid) en la Sala Suelo Vivo. Y, por el otro, “Cultivos de servicios: estrategias de manejo y perspectivas de uso según el ambiente”, a cargo de Viviana Bondaruk y Gervasio Piñeiro (FAUBA).
Piñeiro: “No nos casemos con la vicia y el centeno”
En el caso de los cultivos de servicios, Piñeiro se refirió a los últimos resultados de la Red de Cultivos de Servicios Aapresid, que lleva casi 10 años de investigación, revelando datos que llegan para desandar algunas prácticas y validar otras. Los datos obtenidos no solo desafían paradigmas sobre el consumo de agua, sino que además abren la puerta a una mayor “diversificación de especies” y a un manejo más eficiente de la densidad de siembra en cada zona.
“Con el foco puesto en la diversificación, exploramos alternativas como melilotus, avena negra, raigrás, triticale y trigo, demostrando que es posible romper el “monocultivo” vicia-centeno manteniendo los beneficios sistémicos”, indicó Piñeiro, quien transmitió un mensaje unívoco: «No nos casemos con la vicia y el centeno. Existen alternativas para cada región con resultados excelentes”.
Desde una perspectiva regional, de acuerdo con los datos relevados en el norte del país, el especialista aseguró que el trigo “se consolida como un excelente cultivo de servicios frente al centeno, mientras que la avena negra mostró un desempeño sobresaliente incluso en zonas secas del oeste”.
Asimismo, otro hallazgo que llega para reformular lo que se conocía hasta ahora es que, si bien se creía que el suelo acumula agua durante el barbecho largo, los datos mostraron lo contrario. «El barbecho largo es ineficiente: se pierden casi 250 milímetros de agua que podría aprovechar mejor un cultivo de servicios para mejorar la infiltración y el rinde del cultivo de renta posterior», explicó Piñeiro.
En ese sentido, aseguró que la clave reside en hacer un «barbechito», acortando el periodo entre el secado del cultivo de servicios y la siembra del cultivo de renta. «Si se hace bien el cultivo de servicios, se llega con la misma o más agua al cultivo de renta, porque el barbechito mejora la infiltración y la captura«, profundizó el referente de FAUBA.

Beneficios de las brasicáceas
Con relación a la rotación con crucíferas, los especialistas enfatizaron que, en el marco de una tendencia hacia la intensificación y diversificación sustentable, estos cultivos están ganando un protagonismo inédito en las secuencias agrícolas argentinas. Según Leonardo Coll, “este año la superficie cultivada en el país está en camino a triplicarse, en comparación con la campaña anterior”, impulsada por una rentabilidad atractiva y beneficios sistémicos que mejoran la salud del suelo a mediano plazo.
Uno de los aportes más destacados de estas especies, según el referente de INTA Paraná, es su capacidad para mejorar la estructura física del suelo, ya que su sistema radicular actúa como una herramienta de ingeniería natural.
“Poseen una raíz principal que, al degradarse, una vez cosechado el cultivo, genera una serie de canales naturales, descompactación, dotando a los suelos de mayor fertilidad física y capacidad de infiltración de agua», precisó Coll.
Además, las brasicáceas favorecen un “reciclado de nutrientes más ágil”, al poseer una relación carbono-nitrógeno menor que la de los cereales, y evitan la inmovilización de nutrientes, permitiendo que los cultivos de segunda encuentren mayor disponibilidad de recursos.
Del mismo modo, el especialista destacó que su inclusión permite “cubrir el suelo, aprovechar la radiación solar y las precipitaciones que de otro modo se perderían”, y recomendó su inclusión porque “facilitan el manejo sistémico de malezas por competencia, reduciendo la necesidad de altas cargas de herbicidas”.

Un mercado en expansión
A nivel global, la colza se posiciona como la segunda oleaginosa en importancia, superando al girasol. Uruguay, aseguró el referente, lidera la incorporación de brasicáceas, especies que ya ocupan un tercio de los cultivos de invierno. En Argentina, además de la colza, “ganan terreno especialidades como la carinata y la camelina, orientadas a demandas específicas del mercado internacional”.
Según el experto «la demanda es muy buena, la rentabilidad es muy buena y cada vez hay más productores que se animan a probar estos cultivos”
Para profundizar en el conocimiento técnico y las experiencias productivas, Coll anunció la realización del “4° Simposio Latinoamericano de Canola y otras Brasicáceas”, que tendrá lugar en la ciudad de Paraná en septiembre de 2027.
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