Ganadería

07/10/26

Feedlots: Encierres récord y una estacionalidad que pierde fuerza

La dinámica de ingreso y egreso de animales de los feedlots suele presentar un comportamiento bastante estacional. Históricamente, el pico de ingresos se concentra entre febrero y junio, dependiendo principalmente del ritmo de salida de la invernada que registran los campos.

Precisamente durante ese período, los ingresos de animales superan a los egresos, configurando una etapa de llenado de los corrales de engorde. A partir de julio, en cambio, comienza a salir un mayor volumen de hacienda terminada de los feedlots, al tiempo que la oferta de hacienda liviana comienza a escasear. Naturalmente, esto lleva a que los corrales tiendan a vaciarse o, al menos, a reducir significativamente su nivel de ocupación.

El Índice de Reposición de Feedlots (IRF) mide precisamente la relación entre los ingresos y los egresos de animales durante un período determinado. De este modo, cuando el índice se ubica por debajo de 1, significa que están saliendo más animales de los que ingresan a los corrales, mientras que un índice superior a 1 indica una situación de reposición o llenado.

En este sentido, el segundo semestre del año suele mostrar índices de reposición inferiores a 1, justamente por tratarse del período en el que comienza a predominar la salida de animales terminados.

Sin embargo, este año, septiembre muestra un comportamiento diferente al observado en los últimos años. De acuerdo con los datos reportados por SENASA, durante septiembre los feedlots registraron ingresos por 358.767 animales, un 5% más que durante el mes previo, mientras que los egresos alcanzaron las 341.468 cabezas, un volumen 20% inferior al registrado en agosto.

Como resultado, los feedlots incrementaron sus existencias durante el mes, registrando un IRF de 1,05, frente al 0,79 observado al cierre del mes previo. El valor también se ubica por encima de los índices registrados en igual período tanto del año pasado (0,83) como del promedio de los últimos cinco años (0,94).

Otra particularidad que revelan los registros de este año es la menor estacionalidad observada en la curva de reposición de los feedlots. A diferencia del patrón
de comportamiento promedio, en el que las etapas de llenado y vaciado aparecen mucho más marcadas, este año prácticamente no se observa una brecha tan definida entre ambas fases de la actividad de engorde.

En consecuencia, el número de animales encerrados —que comenzó a marcar niveles récord desde comienzos de año— ha mantenido esa misma dinámica hasta la fecha. En efecto, impulsadas por el nivel de reposición registrado en septiembre, las existencias al 1° de octubre alcanzaron las 2.097.509 cabezas, cifra superior a la registrada el mes previo y, a su vez, el nivel más elevado para un mes de octubre desde que se dispone de esta serie de registros.

Más allá del desvío que este comportamiento revela respecto de su patrón estacional, cabe preguntarse si este nuevo movimiento de aparente “llenado” puede llegar a modificar temporalmente la oferta esperada hacia fin de año o si, en realidad, lo que está cambiando es la propia dinámica de ingreso y permanencia de los animales dentro de los corrales.

Para responder qué puede suceder con la oferta de los próximos meses, resulta necesario determinar primero cuál de los dos componentes de esta relación —ingresos o egresos— es el que efectivamente se está desviando de su comportamiento habitual.

Por el lado de los ingresos, el comportamiento habitual suele ser marcadamente estacional y está asociado principalmente a la salida de invernada liviana de los campos. Sin embargo, este año la dinámica fue mucho más estable, sin registrarse un momento de fuerte concentración de ingresos a los corrales.

En lo que respecta a los egresos, si bien su curva estacional es menos pronunciada que la de los ingresos —precisamente porque el productor puede ajustar la intensidad y duración del proceso de engorde—, a partir de la segunda mitad del año la oferta de animales terminados tiende habitualmente a incrementarse.

Sin embargo, este año se observa una fuerte caída en los egresos durante el último mes, en claro contraste con el comportamiento habitual.

Probablemente, en este punto comienza a jugar un papel relevante la decisión de prolongar el período de engorde, buscando obtener animales más pesados y con un mayor nivel de terminación y engrasamiento final.

Lo cierto es que, aun con una ocupación récord de los corrales, la cantidad de animales aportados a la faena por los feedlots durante el último mes se retrajo un 25% respecto de lo registrado un año atrás.

Sin embargo, más allá de esta baja puntual, los datos sugieren que algo está cambiando en la dinámica del engorde. La convivencia entre el corral y el potrero configura un sistema productivo de gran flexibilidad, capaz de ajustar los tiempos de terminación y, de este modo, distribuir de manera más estable la oferta de hacienda a lo largo del año.

Fuente ROSGAN

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