Lo que pasa en el campo
08/04/26
Ganadería 2026: Menos oferta, más recría
En contraposición a la elevada oferta de invernada que se evidenció en varios de los principales remates realizados durante el último mes, los registros de movimientos de terneros vía DTe resultaron significativamente inferiores a lo esperado.
Según datos oficiales de SENASA, durante marzo se trasladaron 795.871 terneros y terneras desde establecimientos de cría hacia otros destinos productivos (cría/invernada), lo que implica una contracción del 3% respecto de febrero y una caída interanual del 21% en relación con igual mes de 2025.
Considerando que marzo constituye estacionalmente un período de aceleración en la salida de terneros —marcando el inicio generalizado de la zafra en las principales regiones ganaderas—, esta disminución relativa en los volúmenes movilizados implica una alteración del patrón estacional habitual para este momento del año.

En términos acumulados, durante el primer trimestre de 2026 se registraron movimientos por 2.045.922 cabezas, lo que representa una merma del 16% respecto de las 2.433.585 cabezas trasladadas en igual período de 2025.
A la luz de los datos de stock que acaban de publicarse, esta dinámica podría interpretarse, preliminarmente, como un indicio de mayor retención de terneros por parte de los establecimientos de cría puesto que, medido sobre stock inicial, la cantidad de terneros/as saliendo de los campos durante el primer trimestre del año apenas representan un 14% de ese total frente al 17% medido el año pasado.
Adicionalmente, el análisis de la composición de los egresos evidencia una marcada reducción en la participación de hembras. En el período enero-marzo de 2026, las terneras representaron el 28% del total de movimientos, significativamente por debajo del 43% registrado en 2025, del 37% en 2024 y del 56% observado en 2023, en un contexto condicionado por la sequía.
No obstante, más allá de la aparente retención que se estaría verificando a nivel de los sistemas de cría, los datos actuales confirman una creciente incidencia de los esquemas de recría pastoril dentro del ciclo productivo. Este comportamiento se desprende de la comparación entre los egresos totales de terneros y terneras desde los establecimientos de cría y los ingresos de esta misma categoría a sistemas de engorde a corral.
En este sentido, durante el período analizado —primer trimestre del año—, del total de terneros/as trasladados, únicamente 403 mil cabezas ingresaron a feedlots, lo que equivale a menos del 20% del total, frente a un guarismo cercano al 25% que se mantuvo prácticamente constante en los últimos tres años.
Esta tendencia se viene consolidando y profundizando desde la primavera pasada, con implicancias directas sobre la estructura de ocupación de los corrales. En efecto, no solo se observa una menor proporción de ingresos de categorías livianas, sino también un corrimiento hacia animales de mayor desarrollo al momento del encierre.
De acuerdo con datos de SENASA al 1° de abril, los establecimientos de engorde a corral alojaban 1.989.545 cabezas, lo que representa un incremento interanual del 10%. No obstante, al analizar la composición del stock, se evidencia una caída del 8% en la participación de terneros y terneras, junto con un incremento del 28% en categorías intermedias —novillitos, toritos y vaquillonas—.
Si bien parte de esta recomposición de los stocks podría atribuirse a variaciones en los tiempos de permanencia dentro del corral, en el caso de las categorías menores, el cambio observado debería responder principalmente a una modificación en el patrón de ingresos. En particular, durante el primer trimestre del año, los ingresos de terneros/as totalizaron 461.918 cabezas, registrando una caída interanual del 23%, mientras que las categorías intermedias alcanzaron 589.671 cabezas, con un incremento del 15% respecto de igual período del año anterior.
En consecuencia, la mayor participación relativa de animales de mayor edad y peso dentro de los feedlots no obedece tanto a una extensión de los ciclos de engorde, sino fundamentalmente a la consolidación de instancias previas de recría antes del ingreso a los sistemas de terminación a corral.
En consecuencia, la mayor participación relativa de animales de mayor edad y peso dentro de los feedlots no obedece tanto a una extensión de los ciclos de engorde, sino fundamentalmente a la consolidación de instancias previas de recría antes del ingreso a los sistemas de terminación a corral.
ingresos totales resultó relativamente bajo en comparación con años anteriores, alcanzando 389.452 cabezas, lo que implica una caída del 16% interanual y del 23% respecto del promedio de los últimos tres años para ese mismo mes.
Por el lado de los egresos, marzo registró un volumen prácticamente equivalente al de los ingresos —389.719 cabezas—, determinando un índice de reposición (IRF) cercano a la unidad en contraste con el promedio de los últimos cinco años, donde el IRF para este mismo período se ubica en torno a 1,25.
Esta dinámica sugiere cierto corrimiento en la estacionalidad de llenado de los feedlots. En combinación con una mayor retención en los sistemas de cría y la creciente adopción de esquemas de recría, este fenómeno debería trasladarse progresivamente a la dinámica de faena: inicialmente como una restricción transitoria en la oferta y, posteriormente, como un aumento en el peso medio de los animales enviados a planta.
En línea con lo anterior, los datos correspondientes al primer trimestre del año indican —de manera preliminar— un total de 2,96 millones de cabezas trasladadas a plantas de faena, lo que representa una caída del 9% respecto de igual período de 2025. En marzo, los envíos totalizaron 1.021.783 cabezas según registros de DTe. Ajustado por la cantidad de días hábiles, este volumen equivale a un promedio diario de 51.089 cabezas.
En términos interanuales, el ritmo de envíos durante marzo resultó un 13% inferior al registrado en igual mes del año pasado. A excepción de febrero —que mostró niveles prácticamente sin variaciones—, esta tendencia contractiva se viene verificando de manera sostenida desde septiembre del año pasado.
En cuanto a la composición, la participación de hembras en los envíos a faena durante el primer trimestre alcanzó el 48,3%, levemente por encima del 47% registrado en igual período de 2025.
Por último, en lo que respecta a los kilajes, con información disponible hasta febrero, el peso medio de faena se ubica actualmente por encima de los 254 kg en machos, mientras que en hembras promedia los 214 kg/ res en el acumulado de los dos primeros meses del año.
En ambos casos, se observa una mejora superior a los 5 kg respecto de los promedios registrados en los últimos tres años, en línea con los cambios en la dinámica productiva previamente mencionados.
Fuente ROSGAN
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