Un equipo de investigación del INTA y del Conicet demostró que es posible obtener alfalfas mejor adaptadas a ambientes con limitantes mediante selección fenotípica recurrente. Así, el mejoramiento genético permitió el desarrollo de alfalfas más robustas, tolerantes a encharcamientos que limitan su rendimiento. Un avance clave para sostener la producción forrajera en ambientes con limitantes.

Se registró un aumento superior al 60 % en biomasa aérea seca y de más del 40 % en biomasa radicular seca, junto con mayor proporción de raíz.