El Niño y los desafíos de la campaña agrícola 2026/27

El Niño y los desafíos de la campaña agrícola 2026/27

La meteoróloga del Instituto de Clima y Agua del INTA, Natalia Gattinoni, anticipó que el fenómeno de El Niño dominará el escenario climático hasta el otoño de 2027. La especialista destaca que las variables clave para los productores serán la precipitación, el contenido hídrico de los suelos y las temperaturas, y subraya la importancia de contar con información actualizada y estrategias flexibles para enfrentar un clima cada vez más incierto y desafiante.

Natalia Gattinoni, señala en diálogo con Expoagro que “el escenario climático para los próximos meses se presentará mediante el fenómeno de El Niño”, en contraste con las campañas anteriores marcadas por La Niña. Según nos explica, este evento se mantendría hasta el otoño de 2027, con una intensidad prevista entre moderada y fuerte a partir de la actualización de pronósticos climáticos de este mes de junio, lo que marcará la planificación de la campaña agrícola 2026/27.

En cuanto a las lluvias, meteoróloga y licenciada en Ciencias de la Atmósfera indica que “se espera transitar un invierno con condiciones normales a más húmedas en gran parte del centro y este de la región productiva, con tendencia a un escenario más lluvioso hacia la primavera y el verano”. Además, anticipa que “el panorama térmico estará acompañado por temperaturas en promedio más cálidas sobre el centro y norte del área productiva”, mientras que en el sur pampeano se prevén registros normales a frescos. En el noroeste argentino, añade, “los pronósticos coinciden en lluvias entre normales y deficitarias, también con temperaturas más cálidas.

Como sugerencia para los productores en la planificación de la próxima campaña, la especialista del INTA, subraya que “de las variables principales que el productor tiene que tener en cuenta para planificar, una de ellas es la precipitación”. Explica que es clave comparar los registros actuales con los históricos y con lo sucedido el año pasado, y agrega que “otra variable clave que no solo incluye la atmósfera, sino también el suelo, es el contenido hídrico de los suelos”.

En este marco, Gattinoni habla sobre la importancia de medir la humedad a campo y llevar registros, además de utilizar herramientas como el balance hídrico a dos metros de profundidad que ofrece el INTA. “Esta información provee una estimación del contenido hídrico y es una herramienta justamente para hacer el seguimiento al inicio de la campaña y durante la misma”, señala, remarcando que gran parte del éxito del cultivo dependerá del agua disponible. También menciona que las temperaturas y la radiación son factores relevantes, pero enfatizó que “las fundamentales son las lluvias, el contenido hídrico del suelo y las temperaturas”.

Claves climáticas para el éxito productivo

Para la referente del  Instituto de Clima y Agua del INTA, el éxito de la próxima campaña dependerá en gran medida de la distribución adecuada de las lluvias. “El éxito va a ser entonces que las lluvias lleguen en el momento adecuado y distribuidas de manera adecuada para los cultivos”, afirma, aunque aclara que aún no se cuenta con información precisa sobre cómo se darán esas precipitaciones en el trimestre.

Remarca que las campañas influenciadas por El Niño suelen mostrar buenos rendimientos en cultivos de verano, especialmente en el noreste y litoral argentino. En tanto, dice que “la respuesta de las condiciones climáticas a lo largo de una campaña y ante El Niño, varían según la región.”

También destaca que la distribución de temperaturas y la menor ocurrencia de heladas tardías o tempranas serán factores clave.  Y suma detalles al indicar que los pronósticos a corto y mediano plazo serán fundamentales para acompañar el manejo agronómico y aprovechar las condiciones climáticas en favor de la producción.

En referencia a las estrategias frente a desafíos climáticos, comenta que el año en curso “plantea un desafío marcado por la posibilidad de eventos climáticos extremos, tanto en lluvias como en temperaturas”. También, advierte y destaca que desde el INTA en todo el país se proponen diversas estrategias para acompañar a los productores en este contexto, que incluyen la evaluación detallada de las condiciones del campo —como la detección de puntos bajos y lomadas— y recomendaciones vinculadas a la nutrición y fertilización.

“El INTA brinda herramientas como informes semanales, pronósticos a corto y mediano plazo, y productos derivados de información satelital para el seguimiento de suelos y vegetación”, detalla  y agrega que se suman aportes de distintas estaciones experimentales, con propuestas específicas para agricultura y ganadería, como el manejo de la alimentación del ganado en momentos de abundantes lluvias o la prevención ante crecidas en zonas cercanas a ríos. “Estas estrategias buscan ofrecer información actualizada y práctica para que los productores puedan planificar con mayor eficiencia frente a un clima cada vez más desafiante”, remarca.

Como cierre de entrevista con Expoagro, Natalia Gattinoni subraya la importancia que tiene para el productor el contar con diversas alternativas de manejo frente a un escenario climático incierto. “Hoy en día resulta muy necesario el conocer los datos, evaluar, tomar la información, el conocimiento e interactuar. Tener, varias opciones dentro de las posibilidades”, señala, al tiempo que comenta que la diversificación y la consulta permanente de pronósticos son claves para enfrentar los cambios en las condiciones del clima. La especialista advierte que, aunque El Niño suele asociarse a mayores lluvias, no siempre se manifiesta de la misma manera, ya que otros fenómenos pueden potenciar o debilitar sus efectos. Y de esta manera, “a lo largo de la campaña podemos encontrarnos con periodos de abundantes lluvias, así como otros con escasos acumulados”. Por eso, insiste en que la planificación debe contemplar estrategias flexibles y actualizadas para acompañar el desarrollo de cada campaña en cada región.

Vocación, ciencia y clima al servicio del agro

Natalia Gattinoni, meteoróloga y licenciada en Ciencias de la Atmósfera por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), desarrolló toda su trayectoria profesional vinculada al estudio del clima y su aplicación al sector agropecuario. Tras finalizar sus estudios, obtuvo en 2008 una beca para incorporarse al INTA, una oportunidad que, según destacó, representó “un privilegio” porque le permitió ejercer su profesión cerca de su lugar de residencia. Posteriormente, realizó un posgrado en Recursos Naturales en la Facultad de Agronomía de la UBA, experiencia que le permitió ampliar su visión y trabajar de manera interdisciplinaria junto a ingenieros agrónomos, biólogos y otros especialistas. Con el paso de los años se especializó en agrometeorología y difusión de información climática, y desde 2020 intensificó su participación en medios de comunicación y jornadas técnicas.Me despertó el interés en comunicar”, señala y considera que uno de los principales desafíos de su trabajo es lograr que la información climática llegue “en tiempo y forma clara, que sea útil” para quienes deben tomar decisiones productivas. En ese sentido, remarcó la complejidad de brindar herramientas para decidir “en un mundo probabilístico”, aunque destaca que el objetivo es seguir generando información que contribuya a mejorar las decisiones agronómicas.

Por Marizú Olivera Orquera

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