La hora del pistacho: Boom de consumo global y local del “oro verde”
Este cultivo surgido en Irán está teniendo un amplio desarrollo en las provincias de San Juan, Mendoza, y ahora se incorporaron algunas hectáreas en La Pampa y La Rioja. Tras la pandemia se produjo un notable incremento del consumo de frutos secos, que derivó en un aumento exponencial en el desarrollo del pistacho.
Argentina se consolida como el principal productor de pistachos de Sudamérica, impulsada por un crecimiento exponencial de su superficie cultivada.
Este fenómeno, conocido como la fiebre del «oro verde», responde a un boom en el consumo global y local de este fruto seco y está transformando el mapa agrícola de las regiones áridas del país.
Aunque las primeras plantaciones comerciales en Argentina tienen más de 30 años, principalmente localizadas en la provincia de San Juan, el cultivo experimentó una verdadera expansión en los últimos 5 años. Hasta el censo de 2018, la superficie total con pistachos era, aproximadamente, de unas 800 hectáreas: 70 en Mendoza y el resto en San Juan. Actualmente, a partir de encuestas, entrevistas y charlas con productores, se estima que hay implantadas unas 9.000 a 10.000 hectáreas de pistacho.
Del total, alrededor de 8 mil hectáreas están ubicadas en San Juan, especialmente en la zona sur, y otras mil en Mendoza. También comenzaron nuevas plantaciones en Casa de Piedra (La Pampa) y en San Blas de los Sauces (La Rioja).
Cambio en el mercado
Históricamente Argentina exportaba el 90% de su producción debido al bajo consumo local. Sin embargo, la pospandemia y las tendencias hacia una alimentación saludable dispararon la demanda interna.
“Después de la pandemia creció fuertemente el consumo de frutos secos, en general, como nuez, almendra y pistacho, buscando una alimentación más saludable. El pistacho es rico en proteínas de origen vegetal, grasas saludables y al igual que otros frutos secos es un producto de fácil transporte, de fácil manipulación y conservación. Todo ello favoreció un importante crecimiento de su demanda”, explicó Eduardo Trentacoste, especialista en fruticultura del INTA La Consulta, Mendoza.
El pistacho ya no solo se consume como snack, sino que se transformó en un insumo de alto valor para la industria de la heladería, confitería y la pastelería gourmet. En los últimos años tendencias internacionales como la popularización del denominado chocolate de Dubái, incrementaron aún más su visibilidad y contribuyeron a expandir su consumo.
Otro dato relevante que ofreció el técnico, es que el cultivo requiere paciencia e importantes inversiones. Las plantaciones comienzan a producir sus primeros frutos seis años desde su plantación y no es hasta el noveno año que se alcanzan cosechas comerciales estables.
“Al exigir un largo periodo improductivo sin retornos, el negocio requiere una inversión inicial alta y una escala grande, atrayendo a productores vitícolas en reconversión y a fondos de inversión de sectores como la minería o la energía”, graficó el investigador.
El futuro
El horizonte del pistacho argentino se proyecta sumamente favorable por factores comerciales estratégicos: “Actualmente, el precio del pistacho en el mercado argentino se ubica por encima de los valores internacionales”, apuntó Trentacoste, y comentó que los expertos de la red de estudio del INTA prevén que, a medida que las miles de hectáreas nuevas entren en producción plena, los precios locales se estabilizarán y se alinearán con los valores globales, manteniendo una alta rentabilidad.
Una de las particularidades del pistacho, cultivo originario de Irán, es su desarrollo en zonas muy áridas, con inviernos fríos y veranos muy cálidos.
Esta condición hace que la producción mundial esté concentrada en el hemisferio norte (Estados Unidos, Irán y Turquía), y Argentina cuenta con una ventana estacional inversa óptima y con el potencial de abastecer mercados gigantescos en crecimiento y muy escasa producción propia, como China.
“Desde INTA conformamos una red de estudio para el cultivo de pistacho en Argentina, que lo integramos investigadores de INTA La Pampa, de INTA San Juan, de INTA La Consulta y de la Universidad Nacional de Chilecito, cuyo objetivo es buscar cuáles son los ambientes donde la producción de pistacho es más económicamente rentable, y es posible hacerlo teniendo altas producciones con menos riesgo ambiental”, graficó el investigador.
De estos estudios surgió que la zona con mayor aptitud para producir pistacho en Argentina es el sureste de San Juan, el noreste y sureste de la provincia de Mendoza, noroeste de La Pampa.
Genética de vanguardia
El sector viverístico nacional se ha tecnificado utilizando portainjertos certificados de alta calidad como el UCB1 (importando semillas de EEUU), sobre los cuales se injertan las variedades más comerciales adaptadas a zonas áridas.

El pistacho tiene la particularidad de que hay variedades que solo tienen flores femeninas y otras que solo tienen flores masculinas. Por esa razón, en las plantaciones debe contemplarse colocar los dos tipos de variedades. Entre las femeninas la más ampliamente usada en Argentina, se llama Kerman, y la masculina, la más utilizada es Peters.
A nivel continental, la producción comercial de pistachos es sumamente selectiva debido a las estrictas exigencias agroclimáticas del árbol (inviernos con horas de frío acumuladas y veranos extremadamente cálidos y secos).
Por este motivo, la participación formal de Latinoamérica se reduce a muy pocos polos: Argentina, con alrededor de 10.000 ha, es líder absoluto de Sudamérica, concentrando la mayor superficie productiva y exporta activamente a Brasil, Uruguay, Paraguay, Rusia y la Unión Europea.
A nivel macroeconómico, los organismos internacionales destacan que la oferta global avanza a un ritmo del 5% anual, mientras que la demanda sube un 6,5%. Esto genera un déficit estructural proyectado en más de 250.000 toneladas para los próximos años, posicionando a las plantaciones de la región cuyana argentina en un lugar privilegiado para abastecer las góndolas del mundo.
“La tendencia de aumento del consumo de frutos secos va a seguir en alza, así la oferta actual de pistacho está lejos de satisfacer la demanda. Argentina, con ambientes aptos para lograr altas producciones y de calidad, tiene un gran potencial para la producción de pistacho. Es un cultivo reciente y aún tenemos un largo e interesante camino que recorrer, pensando en generar experiencia local e innovar en nuevas tecnologías aplicadas al sector”, concluyó Trentacoste, integrante de la red de frutos secos que completan Franco Calvo (UNdeChilecito), Gonzalo Sánchez (INTA San Juan), Luján Masseroni, Paolo Sartor y Mónica Colipe (INTA La Pampa).
Por Pablo Salinas
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