La ONU pone en agenda global el rol de la mujer agricultora
Las Naciones Unidas declararon 2026 Año Internacional de la Agricultora, con el objetivo de visibilizar la realidad de la mujer agricultora en todos los eslabones de la producción agropecuaria.
Destacando el papel esencial que desempeñan las mujeres en los sistemas agroalimentarios, desde la producción de la tierra hasta la ciencia y el comercio, las Naciones Unidas declararon 2026 Año Internacional de la Agricultora. Esta iniciativa pretende sensibilizar sobre el importante rol que ocupan en cada espacio de la cadena productiva y los retos a los que se enfrentan.
Desde Expoagro nos sumamos a este reconocimiento, compartiendo la historia de dos integrantes de la Red de Mujeres Rurales (entidad que estará presente en Expoagro 2026 edición YPF Agro el 11 de marzo con su encuentro ENTRAM.AR) quienes, desde la actividad primaria y la investigación científica, muestran el empoderamiento logrado por la mujer en la producción agropecuaria.
“En el campo somos tan importantes las mujeres como los hombres”
Viviana Galli se define como “orgullosamente mujer rural” y lo demuestra con la pasión con la que cuenta sobre su vida en el campo. Nació, se crió y aún vive en Juan Nepomuceno Fernández, una localidad de 3.800 habitantes al norte del partido de Necochea.

Si bien su vida laboral comenzó como docente, el destino estaba marcado y, siguiendo los pasos de su padre, emprendió su camino como contratista. “Supe siempre que mi paso por la educación no iba a ser para toda la vida. En 2018 por cambios en la reglamentación, pierdo uno de mis mejores cargos y lo tomé como una señal. Unos años antes, con mi hermano habíamos comprado las herramientas de mi padre cuando se jubiló, por lo que decidimos que él se encargara de la cosecha y yo de la siembra”, recuerda sobre los comienzos de la empresa familiar de la que también forman parte su marido y su hijo.
Para Viviana, subirse a un tractor desde niña era algo tan normal como andar en bicicleta. “Mi mamá me enseñó a manejar con mucha paciencia, después mi papá; yo siempre fui muy curiosa, me gusta hacer las cosas por mí misma”, dice al contar con total normalidad que a los 13 años ya manejaba un Deutz 55 que su padre todavía conserva. “Colaboraba en el acarreo de la maquinaria y transportaba el sinfín para ayudar en la cosecha”. Hoy sigue manejando estas máquinas, aunque más modernas, carga la sembradora con semillas y, entre mate y mate, comparte las largas jornadas de siembra junto a su marido con quien “hacen un gran equipo”, afirma. Al referirse al rol de la mujer en el campo, su respuesta es clara: “Aportamos más al detalle, nuestro ojo crítico, pero entre los dos las cosas salen mejor. Para mí en el campo somos tan importantes las mujeres como los hombres. Me parece que está bien que nos reconozcan y nos vean, pero también que sepan que nos complementamos, no quiero competir con el hombre”.

A pesar de las dificultades de un trabajo que requiere pasar varias noches durmiendo en una casilla, Viviana sigue eligiendo esta actividad que heredó. Es una de las cinco mujeres que integran la Cámara de Contratistas Rurales de la provincia de Buenos Aires, y su mayor preocupación es el acceso a créditos blandos para que los pequeños productores puedan incorporar nuevas maquinarias y tecnología. “Somos un eslabón muy importante de la cadena que debe ser más visibilizado”, expresa y espera con ansias la realización de la primera Cumbre de Contratistas edición Piersanti, organizada por FACMA y Expoagro, que será el 12 de marzo en Expoagro 2026 edición YPF Agro.
Como mujer rural, Viviana cree que tiene el privilegio de “tener el conocimiento de la tierra, todo lo que en ella emerge y crece, lo que nos trae; siento que estoy parada entre el cielo y la tierra, y ese es el lugar ideal de la vida”, comparte con emoción y resalta que uno de sus anhelos es transmitirle a su hija, que está próxima a recibirse de Ingeniera Agrónoma, “el arraigo al campo, aunque, sin dudas, ya lo tiene”.
“La mujer en el agro debe sacarse las espuelas y liderar naturalmente”

Cuando la cordobesa Jimena Sabor mira hacia atrás, el recorrido de su vida es de empoderamiento. Como madre de seis hijos supo combiinar su vida familiar con la profesional, convirtiéndose en una reconocida emprendedora en el área de bioinsumos. Hoy lidera su propia empresa SUMMABIO, referente en desarrollos biotecnológicos para la industria agroalimentaria, y desde abril de 2025 es la primera mujer en presidir la Cámara Argentina de Bioinsumos (CABIO). Además, es miembro de la Fundación FLOR, red que impulsa el liderazgo responsable.
Para Jimena, “ser mujer te da ese entrenamiento que aplicamos al gestionar en la casa, para poder después ocuparnos de tantas cosas”. Asimismo, desde sus inicios en el mundo laboral a fines de la década del ’90, reconoce “muchísimos avances, la nueva generación de mujeres tiene otra actitud, más seguras. Hay una sociedad que acepta más su rol en puestos de trabajo que antes estaban asociados al hombre. También, en el caso de las que tienen hijos, cuentan con más apoyo de parte de sus parejas en lo que es la economía de cuidado”.
Como dueña de una empresa de biotecnología, Sabor reconoce que “el agro dejó de ser solo cavar el pozo y tirar la semilla para que crezca, para ser una actividad con mucha ciencia aplicada, donde se reconoce al campo como una bioindustria integrada por empresas con personas de distintas profesiones”. En ese sentido, celebra “todo lo que pueda visibilizar la participación de la mujer en el sector, para generar una red que nos potencie”.
Su naturaleza inquieta, las necesidades propias de su empresa y las falencias del sector, reconoce, fueron los motivos que la llevaron a sumarse a CABIO, la Cámara creada hace diez años para fortalecer al sector de fertilizantes y terapéutica, específicamente en el área de bioinsumos. Jimena es la única integrante mujer dueña de una empresa. Luego de un primer período como vicepresidente, desde el año pasado ocupa la presidencia con el objetivo de seguir trabajando por “lograr en Senasa una legislación propia para los bioinsumos” y, destaca como diferencial de su gestión, “un enfoque para llegar al productor, que es una falta que tenemos”.
Para dar cuenta de la importancia del liderazgo de la mujer en la vida empresarial dentro del agro, Jimena Sabor escribió el libro “Sandalias con espuelas”, en el que a través de su propia historia relata “cómo una se quiere vestir con las espuelas y masculinizar el liderazgo”. Sin embargo, dice, “después de mi andar, recomiendo sacarse las espuelas y liderar naturalmente cada una con su propio estilo, más allá del género”.
Como expresan desde la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “las agricultoras empoderadas son agentes fundamentales del cambio para la transformación de los sistemas agroalimentarios”.
Por Paola Papaleo
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