La presencia de mujeres en comisiones directivas agropecuarias es sólo del 7%
Mujeres Rurales Argentinas es un espacio nacido hace siete años con el fin de instalar y visibilizar la problemática de género en el sector agropecuario. Capacitaciones, acompañamiento e intercambio con otras instituciones, son algunos de los ejes de trabajo de la organización.
La igualdad de género es el principio que garantiza que todas las personas tengan los mismos derechos, recursos, oportunidades y sean tratadas con el mismo respeto. Es un derecho humano fundamental y un pilar necesario para construir sociedades pacíficas, prósperas y sostenibles. Sin embargo, esta definición tan enciclopédica está lejos de ser una realidad palpable en Argentina y muchos lugares del mundo.

“Vemos con preocupación ciertos mensajes que se instalan en la sociedad, donde se minimizan las brechas en el sector rural sobre la representatividad de las mujeres. Lo vemos con preocupación porque siempre hay intereses, y sigue costando mucho instalar y visibilizar el tema. No todo es Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, las realidades del interior profundo son muy crudas, muy duras, y vemos con preocupación cómo se instalan estos mensajes de que las mujeres estamos cada vez más fuertes en el sector”, planteó Patricia Gorza, presidente de Mujeres Rurales Argentinas (MRA).
En la misma línea reconoció que “siempre fuimos muchas, sólo que no estábamos visibles, y ahora se nos ve, entonces parece que somos más, pero somos cada vez menos y los índices de representatividad retroceden. Hay que tener cuidado de no ser funcionales a los intereses de los que les conviene que las mujeres sigamos teniendo un lugar de no decisión, ya que generalmente somos bastante disruptivas con los planteos y eso molesta”.
Para graficar esta situación la dirigente fue muy precisa, “la presencia de las mujeres en las comisiones directivas de las representaciones agropecuarias es de sólo el 7%, cuando hace algunos años había llegado al 9%. Hay un retroceso. Donde se dio un impacto de crecimiento en el mercado laboral, es en empleos 100% urbanos relacionados al marketing y la comercialización”, y subrayó: “Según los últimos informes el trabajo de las mujeres en el sector rural bajó dos puntos, con lo cual los índices no son favorables. Ahora es más visible el rol y la participación de las mujeres, pero no en la toma de decisiones, con lo cual todavía estamos en un punto muy complejo, donde falta mucho para poder ponernos contentas”.
Surgimiento de MRA
En el año 2019 nació Mujeres Rurales Argentinas (MRA), una asociación civil ideada a partir de la necesidad de generar un espacio de representación y acompañamiento en todo el territorio argentino desde la diversidad.
Es tal la diversidad de voces en MRA, que hay artesanas, asalariadas, productoras de subsistencia, docentes, asesoras, huerteras, agricultoras, periodistas, ganaderas, productoras familiares, tamberas, estudiantes y microemprendedoras.
La meta es clara: “Ponerle trabajo y pensamiento a la realidad que vivimos las mujeres en el interior del país y plasmar todo eso en acciones concretas de capacitación, acompañamiento, intercambio con otras instituciones, pero con un eje fundamental que son las políticas públicas”, describió Gorza.
En la actualidad, la organización está presente en 20 provincias argentinas, y solamente no tiene representación en Formosa, Tierra del Fuego, San Luis y La Rioja.
En lo que se refiere a las actividades de formación que se imparten, están relacionadas con perspectivas de género, capacidades de liderazgo, habilidades blandas, capacitaciones que se brindan de manera virtual para poder llegar al mayor número posible de mujeres.

Además, organizan distintos eventos como el Encuentro Nacional de Lechería anual en el marco de la muestra Todo Láctea, la entrega de los Premios Lía Encalada que en su quinta edición serán otorgados el 3 de octubre próximo en Mar del Plata, y el Foro Internacional de Género y Ruralidad.
“Son tres actividades fundamentales en nuestra organización, de las cuales nos nutrimos y elaboramos documentos que acercamos a los poderes legislativos y ejecutivos a nivel local, provincial y nacional”, graficó la presidente de la MRA, y citó como ejemplo que, semanas atrás, estuvieron en la Cámara de Diputados de la Nación presentando el documento que surgió del 3er Encuentro de Lechería, “donde sugerimos una serie de puntos a trabajar para mejorar la calidad de vida de las mujeres del sector”.

Un punto a destacar de esta asociación es el concepto que manejan de los que representan las mujeres rurales: “Generalmente se asocia en este tema a la productora agropecuaria y, particularmente, de la zona centro del país, de la franja de la producción exportadora y el agronegocio. Nosotras decimos que esa es una parte, pero hay muchas más y siempre tenemos el eje en la inclusión hablando de género y también económica y geográficamente”, remarcó la dirigente.
Premios Lía Encalada

En el caso puntual de los Premios Lía Encalada, Gorza destacó que “tienen como fin visibilizar las diferentes actividades que realizamos las mujeres en el ámbito rural, y esa visibilización tiene un impacto muy fuerte en el territorio, en las pequeñas comunidades, y genera alianzas con los gobiernos provinciales que terminan desembocando en acciones concretas”.
Las postulaciones se realizan a través de un formulario abierto, donde cualquier persona puede proponer a la mujer que quiere que sea reconocida. Las candidatas pasan por un proceso de jurado externo a la organización de MRA, compuesto por mujeres pioneras en diferentes áreas, como educación, política, ciencia y gremialismo dentro del sector agropecuario. Concluida esta tarea de selección las postulantes reciben el premio que es entregado durante el Foro Internacional de Género y Ruralidad, donde hay ponencias de organizaciones de otros países que están en el mismo proceso que la MRA en el país.
Cuarta generación rural
Un punto débil de la mayoría de los dirigentes argentinos, es la dificultad para conocer sus orígenes, aunque muchas veces el rastreo de esas raíces lleva a lugares poco deseados.
En el caso de Patricia Gorza, es cuarta generación de productores agropecuarios, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, en el partido de 9 de Julio.
“Mi vinculación familiar y laboral con el campo es histórica. Viví y vivo en el campo y de la producción. Vengo de una familia que siempre tuvo una participación muy alta dentro de la comunidad. Mi madre fue una de las fundadoras de una escuela rural a cuatro kilómetros de donde vivimos. Mamé de muy chica el compromiso con la comunidad, el compromiso de llevar adelante acciones para mejorar el entorno en el que vivimos”, resumió la dirigente y completó: “Heredé de mi madre, principalmente, un alto compromiso social, y es algo que llevo con mucho orgullo”.
Por Pablo Salinas
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