Tras el encuentro en Expoagro 2026, los contratistas hacen foco en la unidad, la reducción de costos y la profesionalización

Tras el encuentro en Expoagro 2026, los contratistas hacen foco en la unidad, la reducción de costos y la profesionalización

El encuentro en la Capital Nacional de los Agronegocios reunió a 230 empresarios del rubro. La necesidad de comenzar a trabajar en unidad, realizar un mejor cálculo de costos, diversificar y profesionalizar los servicios, y sumar tecnología son las metas principales para reforzar al sector. 

Uno de los hechos más destacados de Expoagro 2026, en la edición de su vigésimo aniversario, fue la realización de la primera Cumbre de Contratistas edición Piersanti.

El encuentro se desarrolló en el Auditorio de Agronegocios CREA y reunió a 230 empresarios rurales de todo el país, convocados por la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (FACMA).  

La primera sensación de los participantes fue de sorpresa ante el importante paso que dieron, al congregar a “semejante número de empresarios” del mismo rubro que, al fin y al cabo, son competencia.

“Nunca me imaginé sentirme protagonista, como fue en la Cumbre de Contratistas de este año. Siempre se viene hablando y hablas con uno, hablas con otro, tenés un grupo por zona y demás, pero armar una Cumbre de Contratistas en la expo, que es la ventana al mundo de los agronegocios, la verdad que fue una movida muy interesante. Tan interesante que me parece que dio el puntapié inicial para todo lo que puede venir”, planteó Viviana Galli, contratista rural nacida, criada y actual habitante de Juan Nepomuceno Fernández, una localidad del norte del partido de Necochea.

La empresaria valoró el importante número de contratistas que participó de la cumbre y destacó que el encuentro sirvió para “saber que podemos convocarnos y trabajar juntos”, además de marcar un hito sobre lo que se puede llegar a conseguir como sector.

Como reflejo del buen clima que se generó a partir de la cumbre, Galli integra un grupo de WhatsApp de contratistas con un nombre que lo dice todo: “Dame una mano”.

“A partir de la cumbre los contratistas quedamos en darnos una mano unos con otros. Si le falta el repuesto a uno, lo tira en el grupo, y el otro le pasa un teléfono o una dirección. Eso pasa en cualquier punto del país, desde la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe. Eso habla mucho de lo que es el contratista real”, reconoció.

Sin embargo, el presente económico del país obliga a ser muy puntilloso a la hora de hacer números y pasar presupuestos: “Hasta hace unos años la gran mayoría no sacaba sus costos en el trabajo. Ibas, preparabas los equipos y salías al campo y cobrabas lo que se cobraba, lo que cobraba el otro, pero hoy es muy finito el margen, entonces hay que sumar costos y ver realmente si la tarifa que estás cobrando te sirve”, planteó Viviana, una de las cinco mujeres que integran la Cámara de Contratistas Rurales de la provincia de Buenos Aires.

 

En la misma línea de análisis reconoció que “durante años la devaluación, el diferimiento de costos y cierta inercia del sistema, taparon números que ya venían ajustados. Hoy, con costos financieros más claros, insumos caros y tarifas presionadas a la baja, el negocio queda sumamente expuesto”.

Esta fue una de las grandes coincidencias plasmadas en la cumbre, al tiempo que la creación de grandes grupos de contratistas genera un desbalance en el negocio, “la concentración de los grandes grupos juega en una escala con una espalda financiera imposible de igualar. Eso les permite bajar precios donde un contratista independiente no puede sostenerse sin deteriorarse, sin irse a la quiebra. Somos de reacción tardía y la cumbre nos permitió empezar a reaccionar”.

El problema de los costos

Otra enseñanza que dejó el encuentro en Expoagro es que el sector debe resolver el tema costos, aunque Galli reconoció que “lamentablemente muchas veces no es uno el que dice cuánto quiere cobrar, sino que es lo que paga la mayoría y lo que se está en ese momento pagando. Por otro lado, también está el tema de la profesionalización. Nosotros tenemos que profesionalizar aún más nuestra gestión, no sólo operar bien, también debemos administrarnos bien como empresa”.

Al mismo tiempo, el mercado está pidiendo a los contratistas que diversifiquen sus servicios, “para no depender de pocos jugadores que fijan condiciones. Sabemos que es muy, muy difícil dar ese paso”.

A modo de ejemplo, comentó el caso de su padre, que en el patio de su casa conserva tres máquinas New Holland 8055, obsoletas. “Alguna vez me dijeron ‘lo que pasa es que se administraron mal’. Quizás, pero no es fácil para los que dependemos del trabajo de terceros. Hoy teniendo una cosechadora o solamente dedicándote a la cosecha, no te deja rentabilidad, por eso necesitas diversificar”, argumentó Galli.

Asimismo, hizo foco en la necesidad de que el sector se muestre unido, especialmente los pequeños contratistas, de lo contrario “vamos a tender a desaparecer. Por eso es importante la base de datos que está haciendo FACMA a nivel nacional para generar más oportunidades, más beneficios y más representación del sector, que es lo que estamos necesitando”.

En el medio de un presente marcado por la fuerza del mercado y la competencia laboral, la empresaria que a los 13 años aprendió a manejar los primeros equipos en el campo, remarcó que “estamos en el momento en que debemos valorarnos como personas, y no sólo en lo relacionado con la eficiencia, también en la confianza. Me parece que es clave trabajar con gente honesta, que le pone garra y que no sea todo por un interés económico. Lo que queremos es trabajar y cobrar dignamente lo que merecemos”.

Por Pablo Salinas

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