Agricultura
06/08/26
Alimentos seguros: la encrucijada entre lo que exige el plato, lo que aguanta el productor y lo que valida la ciencia
La discusión en torno a la seguridad alimentaria y a la actualización de los esquemas productivos subió el voltaje de la agenda del Congreso Aapresid 2026, con la fuerza de Expoagro, en su tercera jornada en el Salón Metropolitano de Rosario.
El panel “Alimentos seguros y confiables: la nueva frontera de los sistemas agroalimentarios”, realizado en el auditorio Aapresid, puso a debatir a referentes como Ángeles Gómez, CEO de la ONG española Right2eathealthy; María Beatriz «Pilu» Giraudo, titular de Senasa; y Manuel Otero, consultor y ex presidente del IICA, sobre los desafíos que enfrenta el sector frente a las crecientes demandas de los consumidores por “alimentos más sanos”.
Desde Madrid, Gómez aseguró que muchas veces se encuentran “alimentos cuyas etiquetas no están completas”. “El etiquetado no responde a los químicos con lo que eso fue tratado y las familias necesitan saberlo”, sostuvo la fundadora de aquella organización, que tiene presencia en 22 países de 5 continentes.
A continuación, indicó que los consumidores “necesitan acceder a comida orgánica”, para lo cual es necesario que “siga creciendo el volumen de granjeros que transicionen hacia la agricultura regenerativa” y se sumen a la tendencia. “No se trata de ser perfecto, se trata de ser suficiente”, afirmó Gómez.

El contrapunto lo marcó Manuel Otero, quien enfatizó que “la seguridad alimentaria está muy centrada en los derechos del consumidor, pero que su consolidación se da en los márgenes del agricultor”. En ese sentido, afirmó que “si un agricultor no tiene rentabilidad, ¿con qué cabeza va a estar pensando en la calidad e inocuidad? Es utópico, ilusorio, peligroso e injusto”.
“El concepto de seguridad alimentaria es un concepto que ha evolucionado con el tiempo. Antes era una visión reduccionista vinculado al tema de la oferta. Después se incorporó la demanda, obviamente desde el punto de vista de la calidad e inocuidad”, agregó el consultor.
Y remarcó: “Hay un vacío peligroso que tenemos que llenar con información. Tenemos que humanizar a la agricultura, contarla bien, para construir esos puentes que hacen de la seguridad alimentaria un círculo virtuoso”.

Esta postura fue secundada por María Beatriz “Pilu” Giraudo, quien aseguró que “el productor no hace lo que quiere”, porque la tecnología utilizada en el campo “está aprobada y sigue procesos rigurosos, que incluso son estándares internacionales”.
Al frente de Senasa, la funcionaria explicó que “hay una ruta que hay que seguir para aprobar un fitosanitario, y que se replica en las distintas agencias del mundo”. Eso, afirmó, permite “dar garantías de que no haya toxicidad para la salud humana ni impacto ambiental negativo”. En cuanto a la rentabilidad del productor, Girauro coincidió con Otero en que “no se puede ser sustentable y perder dinero”.
“Esta discusión tiene que basarse en ciencia. Hay tecnología adecuada para que todos los pilares de la sustentabilidad –productiva, ambiental y social- se puedan llevar adelante y cumplir”, concluyó.
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