Agricultura Regenerativa

28/08/25

Más allá del trigo: “Dividir para triunfar”

Frente a la incertidumbre climática y los vaivenes del mercado, hay productores que avanzan con estrategias de diversificación que incluyen forrajeras para semilla, colza, lino o garbanzo.

Frente a la incertidumbre climática y los vaivenes del mercado, hay productores que avanzan con estrategias de diversificación que incluyen forrajeras para semilla, colza, lino o garbanzo. Estos cultivos no solo aportan rentabilidad, sino también estabilidad, servicios ecosistémicos y una mejor estructura de rotaciones.

Para estos productores, incorporar alternativas invernales no significa “llenar el campo de cultivos raros”, sino fortalecer el sistema, ya que la diversificación aporta estabilidad y abre nuevas oportunidades comerciales.

Forrajeras para semilla: estabilidad, aporte de nutrientes y control de malezas

Hernán Sánchez de la Regional Aapresid Mar del Plata apuesta a la producción de semillas forrajeras y ganadería.

En Chapadmalal (Bs. As.), Hernán Sánchez de la Regional Aapresid Mar del Plata además de agricultura tradicional con maíz, girasol o soja, hace producción de semillas forrajeras y ganadería de ciclo completo. Y en los últimos años un proyecto de viñedo. Sobre las forrajeras, explica: “cuando se maneja el sistema de forma integrada vemos que las forrajeras aportan estabilidad, ayudan al control de malezas y diversifican el riesgo. Además, suman nitrógeno y carbono, potenciando los cultivos de renta”.

En cuanto al manejo, el productor explica que el éxito depende de un plan nutricional balanceado y de una buena gestión del agua, sobre todo en planteos intensos donde los desajustes hídricos pueden comprometer los resultados. 

La cosecha es otro punto crítico: se trata de un trabajo delicado que demanda contratistas capacitados y maquinaria específica. “Las pérdidas por no cosechar en tiempo y forma pueden alcanzar el 75%. Acá es clave acoplarse al circuito de otras firmas más grandes”, advierte.

Pese a los desafíos, Sánchez hace un balance positivo: “con planificación, buenos diagnósticos y control presupuestario, el resultado llega”.

Colza: diversificación y control de malezas

José Luzuriaga (Regional Aapresid Mar del Plata, diversifica con colza y lino, donde la cosecha es uno de los grandes desafíos.

También en la Regional Aapresid Mar del Plata, la diversificación llega de la mano de la colza, que José Luzuriaga (Gte. de producción de Horreos del Sudeste) incorpora desde hace más de 20 años. El cultivo nació como una alternativa al trigo en épocas de mercados intervenidos, pero hoy se consolidó como una herramienta estratégica. “Nos permite diversificar fechas de siembra y cosecha, y cuando rotás con trigo permite hacer cuatro cultivos en dos años”, destaca.

No es un cultivo sencillo. Exige suelos fértiles, bien drenados y sin antecedentes recientes de crucíferas, siendo el girasol el antecesor más recomendable. Su potencial responde a una fertilización balanceada con nitrógeno, fósforo y azufre, y requiere además un manejo sanitario riguroso, en especial frente a enfermedades como Phoma y Alternaria. La cosecha es otro desafío, ya que las pérdidas pueden ser altas si no se ajustan correctamente la regulación de la maquinaria y la velocidad de los equipos.

El potencial de la colza responde a una fertilización balanceada y manejo sanitario riguroso.

A pesar de estas exigencias, Luzuriaga señala ventajas clave: la posibilidad de controlar gramíneas problemáticas, alternar grupos botánicos y aprovechar mejor la superficie disponible. “Es un cultivo de alta respuesta a la fertilización, con muchas exigencias sanitarias que hay que monitorear desde el inicio”, resume.

Lino: una opción para suelos de menor potencial

Luzuriaga también apuesta al lino. “Lo hacemos como alternativa en suelos donde los cereales de fina no pueden mostrar su potencial. Sembramos entre julio y agosto, en lotes preferentemente limpios, porque no hay muchos herbicidas disponibles para su control”, explica.

El manejo nutricional es determinante: aplican fosfato monoamónico al inicio y urea en la etapa de elongación, lo que les permite alcanzar rindes de entre 1,5 y 2 tn/ha. En cuanto a la sanidad, las principales amenazas son la roya —que rara vez demanda control químico— y las isocas bolilleras, que pueden dañar el fruto. La floración escalonada genera un proceso de maduración desparejo, por lo que suelen hilerar el cultivo antes de la cosecha para homogeneizar el grano.

Como beneficio, Luzuriaga destaca que el lino permite sumar una alternativa de invierno en ambientes restrictivos, además de integrarse bien en rotaciones que continúan con soja de segunda. Sin embargo, también reconoce limitantes como la sensibilidad a heladas tempranas y la escasa disponibilidad de herbicidas selectivos, lo que obliga a elegir con cuidado los lotes de implantación.


Garbanzo: un cultivo de exportación

Para Ariel Masgrau (Regional Aapresid Montecristo) el garbanzo combina rentabilidad y servicios ecosistémicos.

Desde Montecristo (Córdoba) – Ariel Masgrau, Regional Aapresid Montecristo incorpora garbanzo a su esquema productivo. El garbanzo ofrece una combinación interesante de rentabilidad y servicios ecosistémicos. “Lo ideal sería llegar a la siembra con un 80% de capacidad de campo. Pero incluso, dependiendo del precio esperado, con menos agua, se puede hacer un planteo rentable”, asegura.

Su manejo requiere una siembra con buena humedad inicial, la utilización de inoculantes para potenciar la fijación de nitrógeno y una adecuada provisión de fósforo. Es clave contar con semilla de calidad y pureza genética. En materia sanitaria, el cultivo demanda especial atención frente a enfermedades vasculares, como fusarium, y enfermedades foliares como Rabia del garbanzo, lo que obliga a conocer la historia del lote.

El garbanzo ofrece buenos rendimientos y abre la puerta a mercados internacionales en crecimiento. Entre sus limitantes, Masgrau reconoce la necesidad de un manejo sanitario cuidadoso y el cuidado de la calidad comercial desde el secado hasta la cosecha. Estar atento a las condiciones climáticas y realizar un correcto secado del cultivo es clave para mantener la calidad y como resultado el precio del grano cosechado.

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