Agricultura

06/08/26

Nuevas tecnologías: “antes de sumar herramientas, primero hay que ser un buen agrónomo»

Desde la genética, la agricultura de precisión hasta la IA, especialistas coincidieron en que ninguna tecnología reemplaza el criterio profesional y destacaron el rol de las personas para aprovechar todo su potencial.

El debate sobre las últimas Tendencias en innovación y tecnologías tuvo lugar durante la última jornada del Congreso Aapresid 2026 con la fuerza de Expoagro en el Salón Metropolitano de Rosario.

La cita fue primero en el panel «Sistemas productivos exigentes. ¿Cuánto más ganás por usar bien la tecnología?”, integrado por Agustín Bilbao (Viento Sur) y José Luis Zorzin (Aapresid). Por la tarde, el intercambio giró en torno al cuidado de los cultivos, en el panel “De la promesa a la práctica: IA para la protección vegetal”, del que participaron Carlos Faricelli (Prodeman) y Juan Marsigliani (Aapresid).

Los especialistas coincidieron en un concepto: no conviene avanzar en nuevas adopciones tecnológicas si aún no se estabilizaron aspectos básicos de los procesos que integran el sistema productivo. Por ello, y de cara al creciente uso de inteligencia artificial, señalaron que es importante primero reconocer cuáles son los puntos débiles que pueden fortalecerse.

Los costos ocultos del mal uso de la tecnología

Uno de los aspectos críticos señalados por José Luis Zorzin (Aapresid) es el aumento exponencial de los costos operativos derivados de no cuidar la vida útil de las herramientas tecnológicas, especialmente en sistemas productivos altamente exigentes.

“La falta de rotación y el manejo inadecuado, prácticas que podríamos decir que son básicas, han quintuplicado los costos de control de malezas en las últimas dos décadas”, subrayó Zorzin, y consideró que la tecnología requiere del criterio profesional para ser efectiva.

En este sentido el especialista afirmó que hoy se paga más por no haber cuidado la vida útil de las herramientas mediante la elección adecuada, la rotación y el complemento de tecnologías”, y advirtió que el uso inadecuado en la práctica termina «rompiendo» la tecnología disponible.

Zorzin insistió en que las herramientas por sí solas no garantizan el éxito si no hay un seguimiento profesional en el lote, por lo que, para él, “la sensibilidad humana es irremplazable”. Al respecto explicó que errores como “la falta de capacitación del personal o la aplicación de productos fuera de término pueden anular cualquier beneficio de una sembradora de precisión”.

Otro eje del panel fue la Eficiencia del Uso del Nitrógeno (EUN). Al respecto, el consultor sostuvo que los híbridos modernos son significativamente más eficientes, pero que a veces “son subaprovechados por utilizar criterios de fertilización obsoletos”.

En esa línea, Zorzin utilizó una analogía automovilística: para que el salto tecnológico de los nuevos materiales se exprese, es necesario “ponerle un poquito más de nafta y de otra calidad”, sostuvo. En definitiva, si un híbrido con potencial de 18 toneladas rinde solo 12 es fundamental brindarle las condiciones para que exprese toda su vigor.

Inteligencia artificial desde el lote

En sintonía, Juan Marsigliani (Aapresid) reparó en el desafío de transformar datos en decisiones de precisión. Al respecto destacó que la inteligencia artificial actúa como un sistema de aprendizaje escalable que potencia el criterio del agrónomo. “No se trata únicamente de adoptar nuevas herramientas, sino de optimizar las ya existentes para alcanzar niveles superiores de eficiencia”, afirmó.

El eje de este debate partió del acuerdo de que la inteligencia artificial permite utilizar la tecnología disponible para mejorar la velocidad y la calidad de la toma de decisiones para la protección de cultivos, asegurando un control más riguroso, tanto en lo económico como en lo ambiental. Todo ello, sin perder la experiencia y enfoque que aporta el asesor.

En este sentido, surge la necesidad de mejorar la calidad de los insumos de información. “El primer paso es la construcción de una infraestructura de datos sólida, donde se concentran desde mapas de siembra hasta comunicaciones por mensajería”, indicó Marsigliani.

Una información más fiable, señaló el especialista, permite generar pronósticos precisos sobre aspectos operativos básicos, como lo son la estabilidad de una mezcla en tanque, la predicción de fitotoxicidad o la estimación de la vida media de un producto en función de variables climáticas y lecturas de maquinaria en tiempo real.

A pesar del avance en la automatización y el procesamiento de grandes volúmenes de texto y datos, Marsigliani fue categórico: «No hay que perder de vista que lo primero que hay que hacer es ser un buen productor o un buen agrónomo en las bases«, señaló.

De cara al futuro, el especialista observó que, si bien hay una familiaridad incipiente con las nuevas tecnologías, todavía no están integradas de forma estratégica en el corazón de las empresas agropecuarias. “El desafío para las organizaciones es identificar sus puntos críticos operativos para aplicar soluciones tecnológicas donde realmente generen valor”, finalizó Marsigliani.

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