Agricultura

08/01/26

Temperaturas elevadas y lluvias normales, el escenario para cultivos de verano

Para los meses de enero, febrero y marzo los modelos climáticos indican persistencia de temperaturas en promedio más altas con lluvias normales para la época. Especialistas del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar señalan que, si bien se prevé un descenso térmico en los próximos días, las temperaturas volverían a incrementarse hacia el inicio de la semana próxima con máximas que podrían superar los 38 °C.

Con una campaña de trigo donde la cosecha ya alcanzó un 95 % del área a nivel nacional y con el maíz en pleno crecimiento en Buenos Aires y La Pampa, mientras en el resto del área implantada —con variedades de siembra temprana— se encuentra entre floración y llenado, y las tardías entre emergencia y crecimiento vegetativo, los cultivos atravesaron a finales de diciembre un periodo de elevadas temperaturas. Por lo que el comportamiento térmico de enero y febrero es un factor clave a monitorear.

“Se prevén temperaturas medias con valores entre normales a más cálidos que lo habitual para el trimestre en gran parte del territorio nacional”, indicó Natalia Gattinoni, especialista del Instituto de Clima y Agua.

Asimismo, agregó: “Se mantiene la tendencia de los últimos veranos, con temperaturas en promedio más cálidas, lo que favorecería la ocurrencia de períodos con valores más elevados”, y añadió: “Esta primera parte de enero continuaría con periodos cortos de altas temperaturas alternados con descenso térmico que podría aportar cierto alivio a las producciones de la zona agrícola central. Con una segunda parte del mes más cálido”.

“Para esta semana se prevé un descenso de las temperaturas máximas en la porción central del país, asociado a las precipitaciones esperadas, con valores que se mantendrían por debajo de los 30 °C. En contraste, en el extremo norte aún podrían registrarse temperaturas cercanas a los 40 °C”, indicó Vanesa Ramis, pronosticadora del Instituto de Clima y Agua del INTA.

Para la semana próxima “se espera un nuevo y paulatino ascenso térmico, con máximas que podrían superar los 38 °C en amplias áreas del centro y norte de la Argentina”.

En el aspecto hídrico, “para este trimestre, según el Servicio Meteorológico Nacional, se esperan precipitaciones dentro del rango normal para la época en gran parte del país”, señaló Gattinoni, quien además destacó que el noroeste y el sur del territorio nacional presentan mayores probabilidades de un trimestre entre normal y más húmedo.

Respecto al porcentaje de agua útil en el suelo y según el modelo elaborado desde el Instituto de Clima y Agua, diciembre finalizó con estimaciones de niveles entre 40 % y 70 % para la zona núcleo, pero en desecamiento respecto a la primera parte del mes. La situación deficitaria es más acentuada en el oeste y sur agrícola con valores muy bajos, estimados en menos del 10 %.

En contraste, en el norte del país se estimó un aumento en el contenido hídrico del suelo con porcentajes superiores al 70 %, con excesos hídricos en el norte de Corrientes y sectores del este de Chaco y Formosa.

Sobre el estado del ENSO –El Niño-Oscilación del Sur-, actualmente se presentan condiciones tipo La Niña de intensidad débil, con más del 60 % de probabilidad de transición hacia una fase neutral durante este trimestre enero-marzo. Este debilitamiento del principal forzante climático se refleja en la señal de lluvias cercanas a la normalidad que indica el pronóstico climático.

En este contexto, Gattinoni destacó la importancia de comprender cómo se interpretan los pronósticos climáticos: “Los pronósticos estacionales son probabilísticos y muestran la condición más probable entre las tres categorías posibles de lluvias: superiores, normales e inferiores a lo normal, que es la forma habitual de comunicarlos. En este caso, la categoría con mayor probabilidad asignada por el SMN es la de lluvias normales”.

Sin embargo, Gattinoni aclaró que “esto no implica que las otras categorías tengan probabilidad cero. Pueden presentarse fenómenos meteorológicos de escala más corta que modifiquen el comportamiento de un mes en particular o de una región específica, generando lluvias por debajo o por encima de lo esperado, como ocurrió recientemente en el noreste del país”.

A su vez, señaló que “este tipo de pronóstico a largo plazo no brinda información sobre eventos extremos térmicos, para lo que se recomienda consultar los pronósticos semanales”.

Fuente INTA

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