Los reconocidos periodistas Héctor Huergo y Cristian Mira fueron entrevistados esta semana IG Expoagro.

Esta semana, Héctor Huergo, director de Contenidos del HUB Rural de Clarín, y Cristian Mira, editor de la sección Campo de La Nación, participaron del Ciclo Centro de Expertos que organiza Expoagro en su cuenta oficial de Instagram. Entrevistados en vivo ambos periodistas compartieron su análisis de la coyuntura, las materias pendientes del campo y el rol del Gobierno. 

Para el editor de Clarín Rural, el sector agropecuario debería mostrar belleza al resto de la sociedad. “A veces el campo se queja de que la sociedad no lo comprende. No ha sabido mostrar la generosidad que existe, porque en todo el interior hay mucha solidaridad, y no solo en Argentina, eso es inherente al hombre del campo en el mundo. Muchas veces no se conoce la acción de Solidagro, las donaciones, las chocleadas, y existen desde hace muchos años. También mostrar la actividad intrínseca del sector: sembrar, criar ganado, hay cosas muy lindas para mostrar, contar, y relatar porque a la gente le interesa”. 

En tanto, Mira sostuvo que a la cadena agroindustrial le falta una visión estratégica de mediano y largo plazo. Debería preguntarse: “¿Como podemos hacer para tener una política agropecuaria que trascienda a los gobiernos de diferentes signos?”, y aseguró: “En otros países ocurre. Brasil y Uruguay tuvieron gobiernos de centro izquierda como Lula, Pepe Mujica, que no se pelearon con el campo o dijeron es el enemigo a combatir. En Argentina eso todavía no existe”. 

En este sentido, y en relación al nuevo Gobierno, los rumores en torno a las retenciones y al regreso a la Junta de Granos, analizó: “Si el Gobierno fuera más empático y dijera ´no vamos a intervenir, vamos a favorecer para que haya instrumentos, para que el consumo interno no se vea alterado¨, sería un paso hacia un horizonte más previsible”.

Por su parte, Huergo no ve una política a largo plazo. “Creo que el rol del Estado debe ser facilitar las acciones de los privados, proveer soluciones, ayudar a no trabar, a que las cosas pasen y fluyan. Esto no depende de la ideología ni de las visiones de los distintos gobiernos, sino del sentido común”. No obstante, reconoció que el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Luis Basterra “tiene una buena actitud en general hacia el sector, pero también algunas tareas pendientes como asignar al director del INASE, al director de Biotecnología”. 

Una buena noticia

Más allá de los deberes que tiene campo y Gobierno, ambos periodistas resaltaron las buenas noticias que trae la campaña fina, especialmente el trigo.

Días atrás la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, informó las estimaciones de la campaña fina 2020/21. En el caso específico del trigo, alcanzaría 6,8 millones de hectáreas, y una producción de 21 millones de toneladas, siempre y cuando las condiciones climáticas acompañen. 

Frente a estos guarismos y en un contexto económico complicado, marcado por la diferencia cambiaria, alta inflación, incertidumbre, COVID, con un Gobierno nuevo y donde se calcula el PBI Argentino caería entre 6 y 10 puntos, Mira resaltó que “un dato interesante para la economía es el ingreso de divisas por trigo y cebada que superarían los US$ 3.600 millones, 9% más respecto a la campaña pasada, y que el campo esté encarando esta situación con una perspectiva tan buena es una noticia para destacar”. 

En línea, Huergo también se refirió a la campaña como una buena noticia, pero subrayando la resiliencia del sector: “Los productores se están organizando para encarar esta campaña con todo en contra. Sin embargo, estos muchachos van al frente y coordinan la mejor manera de hacer las cosas: mostrando que el sector tiene belleza en la capacidad interior de salir al frente, y el espíritu permanente por avanzar en el plano tecnológico”. 

Energía verde

A diferencia de otras épocas, las bioenergías cada vez ganan más terreno en la agenda del campo. Hace tiempo que los productores de etanol de maíz y de caña de azúcar piden al Gobierno que defina un precio acorde con sus costos de producción, y que aumente el corte de las naftas con etanol (actualmente es del 12%). Luego, en el marco de la pandemia cinco plantas de bioetanol de maíz pasaron a ser noticia por donar alcohol para hacer frente al COVID-19, y hoy, una de ellas, ubicada en el sur de Córdoba debió frenar la producción porque ha caído el consumo de naftas debido a las restricciones a la circulación, sin embargo, ha logrado reconvertirse. 

Al respecto, Mira y Huergo, coincidieron en que el Gobierno no está aplicando una política equivocada en relación a los biocombustibles, y por otro lado, subrayaron el gran potencial de este sector. “La Argentina dentro del panorama de la bioeconomía es uno de los líderes mundiales en los biocombustibles, tanto en etanol como biodiesel y es otra veta para aprovechar”, apuntó el periodista de LN y argumentó: “Es energía renovable en un momento donde se habla de Cambio Climático, secuestro de carbono, y nuestro país tiene como demostrar todo eso, puede tener políticas de apoyo y no dejarlo destruir”.

En sintonía, Huergo, gran conocedor y apasionado del tema, agregó que los biocombustibles tienen un efecto ambiental favorable porque reducen los Gases de Efecto Invernadero, y ese es el leitmotiv principal de su uso. Desde el punto de vista económico, dijo que “la función es generar demanda de un recurso que es muy abundante en el mundo y que va creciendo gracias a la tecnología como es el caso del maíz y también de la caña de azúcar”. 

De esta manera, explicó que “ahora el maíz es alimento convertido en carne de cerdo, pollo, vacuna, leche, y también fuente de producción de etanol”. El subproducto de la elaboración de etanol que se llama la burlanda también un destino para el engorde de animales. “Cuanto más se manda al mercado energético, más se está enviando al mercado alimenticio. Alimento y energía en sí mismo”.

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